Me refiero aquellos escenarios legítimos y honestos donde puedes hacer un negocio, emprender algo nuevo, acceder a una oportunidad de trabajo o casarte con la persona correcta, pero por no estar atentos, estas oportunidades pasan frente a nuestras vidas, y luego nos arrepentimos de haber sido negligentes. Hay dos clases de personas en el mundo, las que provocan las oportunidades y los que cruzan de brazos esperando que las bendiciones lleguen a su casa, sin hacer nada.
En la depresión económica de 1930, la humanidad fue afectada drásticamente provocando miseria e incertidumbre, en ese tiempo Juan a quien llamaremos así, había perdido todo, su casa, su trabajo y su familia, lo cual lo había conducido a vivir en las calles como mendigo, en uno de esos días de incertidumbre vio e un anuncio que decía claramente “Se vende preciosa casa frente al mar, tiene 3 pisos, jardín y piscina. Valor $1 dólar” ¡Pero qué tontería es esta! replico Juan. Y decidió no hacer caso al anuncio.
Dando vueltas por ahí en busca de comida vio el mismo anuncio en una pared y más tarde cuando se disponía a cruzar una calle pudo ver un enorme rotulo en el que estaba escrito el mismo anuncio: “Se vende preciosa casa frente al mar, tiene 3 pisos, jardín y piscina. Valor: $1 dólar” ante este bombardeo de mercadeo Juan se quedó pensando. Sintió curiosidad por saber qué clase de broma podría ser esa, y decidió averiguar pues no tenía nada que perder, además del último dólar que le quedaba en el bolsillo.
Al llegar a la dirección vio la casa, llamó a la puerta con timidez y le abrió una mujer muy elegante. “Juan le dijo Disculpe usted, vengo por lo del aviso ¿es una rifa o una mala broma? ¡Nada de eso! La casa está a la venta. Dijo la mujer.
— Sí, bueno, mire, hablo del valor. ¿Realmente vale un dólar?
—Sí, así es. Si le interesa puede entrar a mirar.
Emocionado Juan, sacó del bolsillo de su pantalón el último dólar que le quedaba y desde ese momento se convirtió en el propietario de la maravillosa casa. Aun así, decidió preguntar la razón por la cual la vendían tan barata; la mujer sonriendo le respondió: “Antes de morir mi marido indicó en su testamento que yo debería vender la casa y luego transferirle el dinero de la venta a su amante” ¡Hombre y no puedo no cumplir el último deseo de un moribundo! Estuve publicando el anuncio cada semana desde hace seis meses pero ha sido usted el único que ha decidido venir.
¡Que tenga un buen día! — dijo la mujer al alejarse. Esta historia aunque parezca difícil de creer, te puede ocurrir a ti, Dios pondrá las oportunidades delante de tu persona, quizás no como tu piensas, sino como el creador las estime conveniente a fin de que uses de la mejor manera los talentos y el tiempo, para sacar el máximo provecho de cada situación que se te presente en la vida, dado que así se forjan las personas triunfadoras en la vida. Recuerda todos tenemos la capacidad para salir de la pobreza donde te toco nacer, solo necesitas esforzarte y ser valiente.
Dios pone las oportunidades, pero eres tú el que tienes que salir cada día con fe, creyendo que ahí afuera esta un mejor porvenir, lo que se requiere es valentía ante lo desconocido, creatividad ante la adversidad, esfuerza en medio de la comodidad y esperanza ante lo nebuloso que se encuentra ahora el país donde existen pocas oportunidades, pero con la fe puesta en Dios, vienen días mejores.