El pescado seco es uno de los platillos típicos para Semana Santa, sin embargo los vendedores temen que este año las ventas caigan por las restricciones ante la crisis. /DEM


 

Las restricciones a la movilidad de personas y de viajes han ocasionado que el precio de los mariscos, en particular del pescado seco, bajen considerablemente en inicio de Semana Santa.

Comer tortas de pescado seco es una tradición para Semana Santa y durante este período suele subir de precio por su alta demanda. Sin embargo, algunos comerciantes que se dedican a la venta de este alimento, en Morazán, expresan que pese a la emergencia nacional ante la pandemia de COVID-19 los precios de este producto experimentan una baja considerable.

Felipa Argentina Pereira, una de las vendedoras en la plaza de Morazán de pescado seco, se mostró con temor que este año las ventas se vean sumamente afectadas ante la poca concurrencia de compradores. Sin embargo, aseguró que se mantiene en cierto nivel de comercialización puesto que las personas no quieren perder la tradición de las deliciosas tortas de pescado.

Felipe Martínez, quién reside en el municipio de Joateca, Morazán, y madrugó para retirar su bono alimenticio, comentó que aprovechó la oportunidad de comprar el pescado seco como lo hace todos los años, "para no perder esta tradición que ha estado en su familia".

Así como en la región oriental, los vendedores de mariscos en el puerto de La Libertad aseguraron que las ventas han caído en hasta 90 % en los últimos días tras la declaración de cuarentena domiciliar obligada. Dado que hay menos comercio, los pescadores artesanales también reducen sus operaciones y solo cinco de 30 lanchas salen a mar abierto.

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