Botellas de plástico recogidas en una operación de limpieza en la isla de Zante, en Grecia./AFP.


El Mediterráneo recibe cada año casi 230.000 toneladas de desechos plásticos, una cifra que podría duplicarse para 2040 a falta de medidas "ambiciosas", advirtió este martes la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Egipto, con 74.000 toneladas al año, Italia (34.000 toneladas/año) y Turquía (24.000 toneladas/año), son los países que más plástico vierten en el Mediterráneo, según un nuevo informe de la institución internacional.

Si se mide per cápita, la lista es liderada por Montenegro (8 kilos por persona al año), Bosnia-Herzegovina y Macedonia del Norte (ambos con 3 kilos/persona/año).

"Un estimado de 229.000 toneladas de plástico, el equivalente a más de 500 contenedores, se vierten cada año en el Mediterráneo", señaló en su nota de prensa la UICN, que identifica el mal manejo de los residuos como el causante del 94% de los desechos.

De mantenerse la situación actual, "el vertido anual llegará a las 500.000 toneladas por año para 2040", por lo que se necesitan "acciones ambiciosas más allá de los compromisos actuales" de los países para acotar el flujo de plásticos, resaltó la organización, autora de la "lista roja" de referencia sobre las especies amenazadas en el mundo.
La polución de plástico puede causar daños de larga duración a los ecosistemas marítimos y terrestres y a la biodiversidad. Los animales marinos pueden enredarse o tragar desechos plásticos y morir de hambre o agotamiento", señaló Minna Epps, del programa de mares de la UICN.

El informe señala que con un mejor manejo de los desperdicios en las 100 ciudades que más contribuyen con la contaminación, se podría reducir el vertido de plástico en el Mediterráneo en más de 50.000 toneladas anuales, según el informe.

Otra medida eficiente es la prohibición de ciertos productos, como en el caso de las bolsas plásticas, cuya supresión podría contribuir con otras 50.000 toneladas anuales menos de este tipo de desperdicios en el agua.
Los gobiernos, el sector privado, centros de investigación, industrias y consumidores deben trabajar en conjunto para rediseñar los procesos y la cadena de suministro, invertir en innovación y adaptar patrones de consumo sostenible y mejores prácticas en manejo de desperdicios para cortar el flujo del plástico", resumió Antonio Troya, director del Centro de Cooperación del Mediterráneo del UICN, con sede en Málaga, sur de España.