Editorial & Opinion

Días de Cuarentena domiciliar completa

Roberto Cañas López / Académico, Firmante de los Acuerdos de Paz

viernes 27, marzo 2020 - 12:00 am

Semanas enclaustrados, la mayoría  nos quedaremos en  casa por 30 días. Oficialmente el miércoles 25  se reconoció la existencia de 2 casos autóctonos contagiados con el virus. Definitivamente ya entramos en otra fase del Coronavirus: la del contagio comunitario. Los epidemiólogos sostienen, que la cuarentena domiciliar completa podría  prolongarse, en un escenario optimista, hasta mayo

Las restricciones de movilidad son drásticas, se prolongará el Estado de Excepción por 15 días más. Solo falta que se decrete el toque de queda. Ciertamente las medidas son necesarias pues la mayoría de los científicos estiman que las decisiones radicales de este tipo son las únicas que pueden frenar una enfermedad, contra la que todavía  no hay vacuna ni tratamiento. Pero un aspecto debe prevalecer el respeto a los Derechos Humanos.

Admitámoslo, vivimos un cambio de época, la pandemia cambió nuestras vidas, y ya no es excusa pensar que “a mí no me va a tocar”. Sí te va a tocar, de hecho te está tocando ya, puesto que hace tiempo que no sales a trabajar como todos los días, las clases están suspendidas para todos los escolares desde el 12 de marzo y nada va a ser igual cuando regresemos a la “normalidad”.

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En el momento actual conviene organizarse en casa, para sobrellevar esta nueva realidad lo mejor posible. A muchos adultos les toca asumir el teletrabajo y a todos los niños y jóvenes continuar los aprendizajes teniendo la casa por escuela. Realidad nada fácil de administrar.

Asumir el teletrabajo sin tener experiencia previa, sin haber preparado condiciones no será tan productivo como se esperaría, pero ante la emergencia, es lo que se debe hacer y lo bueno de lo malo es, que por la fuerza de los hechos, se adquirirá experiencia para desarrollar el teletrabajo como debe ser en el futuro.


Aprender en tiempos del Coronavirus tampoco es fácil, para empezar, cambiar la modalidad de aprendizaje presencial en un aula de escuela, por la modalidad a distancia es un cambio radical, ni los alumnos están preparados en la casa pues no en todos los hogares hay computadoras conectadas a internet ni los docentes han tenido mayor experiencia en facilitar aprendizajes por medio guías, de grupos de Facebook o WhatsApp.

Mientras tanto la coyuntura económica se vuelve cada día más difícil la recesión global por la pandemia de coronavirus “es casi una certeza”, dice la ONU, La Organización Internacional del Trabajo (OIT), está evaluando la pérdida de 25 millones de empleos en el mundo. “Una evaluación inicial del impacto de COVID-19 en el mundo laboral mundial indica que los efectos serán de gran alcance, llevando a millones de personas al desempleo, al subempleo y a la pobreza laboral, y propone medidas para una respuesta decisiva, coordinada e inmediata”.

En el país el ministro de hacienda tímidamente declaró: “teníamos una previsión de 2.5 % de tasa de crecimiento del PIB y será difícil mantenerlo”. La verdadera realidad es, que probablemente tengamos un PIB parecido al de 2009.

El panorama es desafiante. No hay que equivocarse, ésta no es una época de cambios sino un cambio de época. Estamos empezando a vivir, personal y colectivamente una nueva realidad. Padres de familias y maestros debemos prepararnos para educar para el cambio de época es un compromiso irrenunciable que nos toca enfrentar. No hay recetas, existe un principio claro: se trata de educar asumiendo la incertidumbre y preparar a los educandos para caminar en la incertidumbre.

La base fundamental de la educación para la incertidumbre es enseñar a tener pensamiento crítico, a disentir, a respetar al otro. Aprovechar este período de cuarentena domiciliar completa para formarnos, administrar la emergencia y desarrollar  relaciones de solidaridad.

También hay que prepararse para cuando salgamos de la crisis. Aprender de la experiencia, caer en la cuenta de que nada es seguro y que ante problemas de tanta gravedad, necesitamos soluciones ingeniosas, lo cual solo se consigue desarrollando la imaginación.  En estos tiempos, tenemos que pensar en ser creativos. Bien decía Albert Einstein, “En tiempo de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento.

Lo único que nos queda es hacer acopio de nuestra creatividad, abandonar  la paranoia de la crisis, y ponernos a trabajar intensamente para recuperarnos en todos los sentidos.

Estamos condenados a ser optimistas. El Salvador a lo largo de su historia, ha vivido grandes dificultades terremotos, guerra civil. Hoy de lo que se trata es  adaptarse, desarrollarnos en la era digital e innovar sobre la nueva realidad que se enfrenta.




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