El catador de café recomienda café en granos para que el consumidor pueda apreciar la calidad del producto, además que la vida del café se extiende. /Iliana Cornejo

En la segunda edición de Hablemos de Café, Osmany Landaverde, encargado del control de calidad de café en J.J. Borja Nathan, explica si es recomendable aplicarle azúcar o cualquier endulzante a una taza de café de calidad y cuáles deberían ser las condiciones mínimas para el almacenamiento.



Un viaje de aromas y sabores:



Cada grano de café tiene características que le da más o menor calidad. Entre estas destaca cuerpo, acidez, fragancia y sabor, como a naranja, mango maduro, melocotón, cítricos o uva.


Para Landaverde, que tiene más de 13 años de experiencia en la producción y control de calidad de café, es un “castigo” echarle azúcar a una taza de buen café porque opaca esos sabores en la bebida.


“Si yo le pongo azúcar, leche o cremora, lo que yo estoy haciendo es opacándolos. Por ende, los cafés que sí necesitan azúcar son los solubles que son muy astringentes, muy fuertes, o un café que es de baja calidad”, explica.


Lea la primera entrega: ¿El café de olla es mejor que de cafetera? Consejos para preparar una buena taza

Dentro de los cafés de baja calidad se encuentran los producidos en cosechas pasadas o un café oscuro, de resaca, con sabores de madera y de tierra. Sin embargo, si se prepara un café de calidad es “un castigo y se echa a perder todo el trabajo del productor” al aplicarle un endulzante, suma el catador.


La recomendación del catador es comprar café que no tenga más de dos años de producido y que no tenga más de tres meses de empaque, pues, aunque un café presente buenas cualidades, se pueden perder los sabores si permanece demasiado tiempo en almacenamiento.











El café salvadoreño goza de reputación a nivel internacional como uno de los mejores por su calidad, cuerpo, sabor y procesos. Se exporta a EE. UU., Europa y Asia.



¿Cómo guardar el café en el hogar?


Landaverde considera que lo ideal es que los consumidores compren el café en grano tostado pues esto conserva por más tiempo el producto. Incluso, la persona puede apreciar más calidad de un tueste homogéneo, sin granos dañados o de resaca; en cambio, si se adquiere molido “no sabemos qué compramos”.


El catador explica que usualmente los empaques de café tienen válvula para que no entre oxígeno porque daña al producto. Entonces, al momento de abrirlo se pierde este proceso y, para el experto, lo ideal es consumir ese café en un máximo de un mes.


Recomienda guardar el café en su empaque dentro de una bolsa ziploc, en una zona donde no haya “mucha claridad”, sin humedad y que la temperatura no sea muy alta porque “eso hace que se sobrecaliente y se acelere el envejecimiento del café”.




Osmany Landaverde, encargado del control de calidad de café en J.J. Borja Nathan, supervisa el secado de café en una cama africana. /Iliana Cornejo

No es recomendable guardar el café dentro de una refrigeradora ni cerca de alimentos, como cebolla, porque, explica el catador, el café absorbe los aromas y el sabor será desagradable al paladar.


“Lo recomendable es guardarlo en un mueble, que esté en parte fresca y en una zona un poco oscura”, agrega Landaverde.



¿Cuándo tomar café?


“Según estudios, lo normal sería tomar unas tres tazas al día (de café)”, dice el catador, que en su experiencia considera que lo mejor sería disfrutar de una bebida en la mañana para reanimar el cuerpo.


La mayoría de personas toma café en el desayuno para “cargar energía” después de bañarse, un efecto que no varía si el producto es de mala calidad. “Cambia la satisfacción”, asegura Landaverde.




Vista de café secándose en el beneficio de Agua Caliente, en Ahuachapán. Los productores se encuentran finalizando la cosecha 2020-2021. /Francisco Valle