Llegaba a la redacción a las 7:00 de la mañana, escribía el editorial y llamaba a los mejores periodistas para encargarles la noticia del día: “Peludo vení”, gritaba para iniciar el día.

Una persona activa, lector empedernido, buscador asiduo de la información, perfeccionista en la redacción y ortografía, así era don Cristóbal Iglesias Pineda, quien por 25 años fue director de Diario El Mundo. Iglesias vino a este rotativo desde su fundación, para desempeñar el cargo de jefe de redacción y desde enero de 1970 a suceder al doctor Waldo Chávez Velasco, quien por tres años dirigió el vespertino salvadoreño.

“Cuando uno asume una nueva responsabilidad, no puede menos que hacerse algunas reflexiones. Y esto es precisamente lo que me ocurre al iniciarme en una tarea que tengo que considerar de lo más delicada, entre las que me ha tocado cumplir a lo largo de muchos años”, escribió Iglesias en la edición del 7 de enero de 1970.

No era el director que estaba en su solo lugar. “Él estaba en todo, así como podía pasar por la redacción, iba a la redacción deportiva, donde estaba la cuestión internacional, estaba en todas partes; donde estaban las máquinas, bajaba hasta el taller, si era posible. Era una persona muy dinámica”, recuerda Guillermo Mejía, uno de los periodistas que compartió de cerca con “don Cris”.

“Iba abajo a coger el primer periódico para verlo”, rememora Sonia de Rodríguez, quien fue su secretaria durante su paso en esta redacción.

La combinación de su agilidad mental para estructurar noticias y para escribir en una máquina permitía que El Mundo se mantuviera como el vespertino de mayor circulación.



El pluralismo de El Mundo

Uno de los grandes aportes de Iglesias fue el pluralismo para informar, y el manejo del “periodismo en crisis”.

“Defendió mucho el pluralismo informativo en la guerra. La gente esperaba el periódico porque sabían que ahí iba lo que la guerrilla decía, porque nosotros lo poníamos a pesar de la oposición que había a nivel oficial”, relata Edgar Rivas, jefe de redacción de este periódico.

Para mantener ese pluralismo “don Cris” tuvo que enfrentarse incluso a la misma Fuerza Armada, cuando una vez envió a los censores, militares encargados de fiscalizar las publicaciones en medios de comunicación, durante el conflicto armado.

“Le dijo (al censor): nosotros somos gente responsable y vamos a publicar lo que tenemos que publicar, pero si usted quiere, aquí están las páginas para que usted las llene”, recuerda Rivas.

En otra ocasión, la objetividad de Iglesias salió a la luz cuando enfrentó los comentarios de políticos que tildaban a este rotativo con alguna línea ideológica.El siguiente día, Don Cristóbal publicaba en Última Hora: “Ni de izquierdas ni de derechas, nosotros somos un periódico dedicado a informar”.

 

El escribidor: Hilarión Juárez

“Amanecí con nuevo director”, escribió Hilarión Juárez, el 7 de enero de 1970, en su columna diaria, se trata de un jocoso regaño, al nuevo director, por no haberse presentado, ni haberle informado de su continuidad como “escribidor”.

Desde 1968, Cartas al Director firmadas por Hilarión Juárez, fue una de las columnas que todos los días eran publicadas. Nadie sabe responder al origen del personaje, sin embargo, el humor, la crítica y el sarcasmo que don Cristóbal Iglesias puso en cada columna, hizo que se convirtiera en una de las secciones más esperadas por la audiencia de El Mundo.

“Don Cris” se ingenió para transportar hechos cotidianos como la reforma agraria, la visita de los reyes magos al hogar de niños y tragedias, como el terremoto de 1986, a un escenario de crítica humorística.

Oriundo de Estanzuelas, Usulután, creció en Tejutepeque, Cabañas. Era hijo de don Cristóbal Iglesias y de doña Josefina Pineda de Iglesias, y desde pequeño mostró interés por la lectura y el estudio.

Fue secretario del alcalde en su pueblo querido, Tejutepeque; secretario privado de la presidencia, agregado cultural en la embajada de El Salvador en Honduras, redactor matutino de La Prensa Gráfica, redactor y luego director de El Mundo.

A pesar de sus cargos, “don Cris” es recordado por su humildad. “Era una persona bien entregada a su trabajo y al mismo tiempo servía como ejemplo, su humildad, su sencillez; su conocimiento concatenaban para ser una persona grande, a pesar de que no le gustaba el perfil alto, el siempre (buscaba el) perfil bajo”, señala el actual editor de cierre de El Mundo, Edgar Rivas.

 

¡Hasta aquí llegué, me voy con Cristóbal!

Iglesias dejó la redacción del rotativo, debido a una enfermedad que lo postró en cama, en 1995; su columna continuó publicándose con el mismo estilo que heredó a Edgar Rivas, durante más de dos décadas de trabajo a su lado.

“Don Cris” entregó su espíritu al creador el miércoles 19 de marzo de 2003, a causa de una enfermedad terminal, a los 84 años.

El día siguiente a su muerte, El Mundo publicó su columna con un “Hasta aquí llegué...me voy con Cristóbal”, para despedir a un grande del periodismo.