Editorial & Opinion

Esfuerzo compartido ante el coronavirus

Sherman Calvo / Empresario

viernes 20, marzo 2020 - 12:00 am

El nuevo escenario, dominado por la pandemia, genera una transitoria baja de la actividad económica y pérdida de recursos fiscales. No sabemos cuánto tiempo va a durar esta pandemia del coronavirus y si se encontrará la solución al problema. Lo cierto es que, como lo dice Roberto Cachanosky, en un artículo de su autoría, “…de extenderse en el tiempo esta crisis, inevitablemente cambiará la forma de trabajar. Desaparecerán millones de puestos de trabajo y se crearán otros. En lo inmediato hay sectores que recibirán el impacto negativo de la pandemia en forma plena: compañías aéreas, comercios en los aeropuertos, hoteles, restaurantes, bares, shopping centers, teatros, cines y todo lo que tenga que ver con el espectáculo. Incluso los salones que se alquilan para conferencias pierden ingresos al suspenderse congresos, seminarios, etc., lo cual afecta, por carácter transitivo, al sonidista que contratan y vive del trabajo que le brindan esas conferencias, los servicios de catering, el que filma la conferencia, etc. De manera que, cabe prever mucha gente que la va a pasar muy mal, y esa gente es toda del sector privado”.

Si empresas ya venían mal, con este tema es muy probable cierren. ¿Quién suelta un dólar ahora? La señora del carretón de minutas, emprendedora por naturaleza, vive el día con lo que le vende a la gente que pasa por la “esquina de ella”, también va a tener menos ingresos por el menor flujo de personas.

Muchas empresas acusan el efecto de la menor circulación de la población por medidas auto preventivas. Considerando el sobredimensionamiento de los aparatos estatales en el mundo, luce razonable se redimensione. Ellos viven de los impuestos que genera el sector privado, el cual estará colapsado por la falta de ventas.

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No luce lógico que mientras el sector privado agoniza económicamente en el mundo, la burocracia estatal global siga cobrando como si en el mundo no pasara nada. Debe ser un esfuerzo compartido. En este momento de crisis, “…es fundamental que los gobiernos decreten una amplia desregulación de la economía para que se tengan que hacer menos trámites que complican la operatoria del sector privado, al punto que en épocas normales tienden a paralizar las operaciones de las empresas. Eliminando regulaciones, habrá menos trámites que realizar, menos movimientos de personas y menos empleados públicos utilizando medios de transporte con el riesgo de esparcir el virus”.

Pareciera complicado declarar un cese de actividades por 10 o más días a determinadas actividades económicas, porque hay mucha gente que vive de su ingreso diario y por tanto no cuenta con ingresos suficientes para poder resistir ni una semana. Pero dentro de todas las malas noticias que se presentan para la economía por el coronavirus, hoy en día se dispone de un salto tecnológico que permite seguir realizando muchas tareas a distancia. Por ejemplo, muchos profesionales pueden trabajar perfectamente desde sus casas y comunicarse con sus jefes por Skype, WhatsApp, mail, teléfono o celular. Pueden hacerse puentes para recibir y transmitir llamados telefónicos. Las reuniones presenciales de trabajo se pueden realizar en forma grupal en cualquier plataforma que sea un meeting room virtual, como ya están practicándolo con sus clientes, empresas con las que antes se hacía presencialmente.


Si nosotros lográramos que durante una semana entera todos se quedaran en sus casas y las calles se vaciaran, bajaríamos el riesgo de contagio exponencial. Pero para hacer esto, también hay que tener en cuenta que tiene consecuencias económicas. Todo lo que pueda hacer para que la gente no circule, es mejor que se haga. Si se puede quedar en su casa, quédese. Si en el trabajo toleran su ausencia, quédese. El virus circula porque nosotros circulamos, a diferencia del dengue, el mosquito es el transmisor, en el caso del covid19, el ser humano es el transmisor. Si nos subimos a un transporte público y alguien tose o estornuda cerca nuestro, es muy posible que el virus llegue a muchas más personas. Si alguien tose, se tapa con la mano y toca el pasamanos, el virus puede sobrevivir hasta 8 horas en ese pasamanos de metal y si alguien toca ahí es muy posible que lo contraiga. Entonces todo lo que podamos hacer por restringir las reuniones públicas, estar en la calle, tomar el transporte ¡bienvenido sea! La cuarentena para todos es compleja, pero si pensamos que en este momento todos dependemos de todos, no actuemos como lo hicieron las personas que, por entrar ilegal e irresponsablemente por puntos ciegos, pueden acabar con la vida de muchos salvadoreños. #QuedemonosEnCasa.




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