Liga Francesa sólo podrá hacer deporte de forma individual luego de la finalización del confinamiento del país europeo el próximo 11 de Mayo


 

La crisis sanitaria del COVID-19 ha provocado el cierre de la liga francesa que tenía previsto iniciar los entrenamientos el próximo 11 de Mayo, fecha en que terminaba el estado de confinamiento por parte del gobierno europeo, y reanudar el torneo en junio próximo, sin embargo, el primer ministro francés, Edouard Philiphe, ha precisado el cierre de todas las competiciones deportivas.

“Los anuncios del presidente de la república llevaron a la Federación Francesa de Fútbol, a asumir responsabilidades de contribuir sin ambigüedad a detener la crisis de salud que azota a nuestro país. En consecuencia, deseo anunciar esta tarde la suspensión de todas las actividades y competencias organizadas por la Federación, sus ligas y sus distritos, en todo el territorio”, rezó el comunicado.

“Por lo tanto, todos los campeonatos de aficionados femeninos y masculinos, de todas las categorías de edad, los diversos torneos y concentraciones, las sesiones de entrenamiento y la actividad de las escuelas de fútbol se suspenden desde mañana viernes 13 de marzo y hasta nuevo aviso. Se reanudarán tan pronto como las condiciones sanitarias lo permitan”, añadió.

Philiphe auguró que “La Ligue 1 no podrá jugarse hasta septiembre. Los deportes se podrán practicar al aire libre, pero siempre de forma individual. Los equipos de fútbol no podrán entrenar de forma colectiva, sí se podrán hacer entrenamientos individuales en lugares cerrados”.

De esta forma, lo que se comenzó como una idea absurda, debido a la recesión económica que supondría una decisión de tal magnitud, ya es realidad. Por ahora faltaría determinar si el Paris Saint-Germain adjudicaría su séptimo título consecutivo tras aventajar 12 puntos al Olympique Marsella a falta de 10 jornadas para el final del torneo, quienes a su vez, serían los representantes para jugar la UEFA Champions League.

Otra decisión que aún falta por determinar, son los ascensos de la segunda división francesa, en la que estaban en disputa Lorient, Lens, Ajaccio, Troyes y Clermoont, mientras que prácticamente en la primera categoría se establecía al descendido Toulouse, mientras que Amiens y Niems soñaban con la permanencia.

Por su parte, las finales de la Copa de La Liga y la Copa de Francia estaban por disputarse entre Paris Saint Germain en ambas contra el Lyon y el Saint Etienne, quienes buscaban un lugar en la Europa League. El cuadro parisino tiene una espina con ambos torneos, ya que la temporada anterior no pudo adquirirlos.

Asimismo, Kylian Mbappé del Paris Saint-Germain (18), Ben Yedder del Mónaco (18) y Dembelé del Olympique de Lyon (16) tenían un forcejeo por alcanzar el pichichi de la liga, que podría ser compartida entre los primeros dos si la federación francesa así lo establece.