La Hacienda El Cocal, del cantón El Boquerón, en Chinameca, San Miguel, se ha convertido en un infierno para los habitantes, debido a que las llamas amenazan alrededor de siete viviendas.

Los fuertes vientos no favorecen el trabajo de los bomberos que ponen esfuerzos y conocimientos para sofocar el fuego en árboles de café, maderables y maleza seca. El canto de los pájaros y las cigarras, que vuelan en un vano intento de librarse de morir carbonizados, es contínuo.

La escena se repite cada año en diferentes zonas del país, en esta ocasión, el escenario en un espacio de 25 hectáreas en la hacienda El Cocal, de Chinameca.

La zona es de difícil acceso para los bomberos quienes tratan de extinguir las llamas cargando mochilas especiales en su espalda, transportando agua, que no es suficiente para contrarrestar las llamas en los árboles.

Un grupo de bomberos trata de construir bordas para que el fuego no se extienda a otras áreas habitadas, mientras los pobladores del lugar temen que sus humildes casas sean afectadas.

“Los que queman no piensan ni les importa los daños que causan a otros” dice uno de ellos.

Por lo escabroso de la zona los bomberos no pueden utilizar motobombas.

Los habitantes de la hacienda El Cocal dijeron que este tipo de incendios ocurre cada año por la maleza seca y lo caliente de la tierra. Alguien pasa y tira un cigarrillo o un cerillo encendido, el fuego avanza rápido. "Tenemos temor de que las llamas nos lleguen hasta nuestras casas y más por la noche, esto es oscuro", dijo Melquíades Bonilla.

Otro poblador, José Martínez , dijo que hay personas sin conciencia que sabiendo que estan en época seca, no tienen precaución para manipular el fuego, afectando así a la fauna y flora. En muchos casos, los incendios son provocados para eliminar rastrojos o cazar animales silvestres.

"Hay leyes sobre quemas, pero como pocas veces castigan a quien las hace, esto sigue", comentó un vecino al demandar a las autoridades ser drásticos. "Ya se quemó gran parte de la hacienda," dijo desconsolado y observando las llamas.