El Juzgado Sexto de Instrucción de San Salvador ordenó que el vigilante de seguridad privada, Rafael Alexander Villalta Nerio, vaya a juicio por la supuesta desaparición y posterior asesinato de la joven Katerin Beatriz Funes Clavel, quien trabajaba en un hotel, cerca de donde su agresor daba resguardo.

Villalta Nerio enfrentará un juicio por los delitos de desaparición de personas y homicidio agravado.

Los hechos que la Fiscalía General de la República atribuye al vigilante ocurrieron el 4 de diciembre de 2019, cerca de las 5:45 de la mañana en momentos que la víctima se dirigía a su trabajo sobre la avenida Sisimiles y bulevar Los Héroes en la colonia Miramonte, San Salvador.

“En ese lugar, el imputado priva de libertad a la joven, procede luego a abusar sexualmente de ella y ante la amenaza de ser denunciado, la mata y la oculta en una fosa séptica”, afirmó el fiscal del caso.

Cuando Katerin Beatriz no regresó a casa, ni contestó su celular, su familia denunció la desaparición ante la Policía Nacional Civil.

Hallazgo duró cinco meses


Pasaron cinco meses para que las autoridades dieran con el lugar donde fueron escondidos sus restos.

“Las pruebas técnicas nos llevó al lugar y nos ubicó al imputado con el teléfono de la víctima”, dijo el fiscal.

Investigaciones de la Fiscalía han establecido que el sujeto, luego de enterrar a su víctima, se apoderó de su celular y cambió los números telefónicos de Katerin Beatriz por los suyos, pero eso no fue impedimento para dar con el aparato.


“Todos esos elementos, además de los testimoniales, han establecido que Villalta Nerio era el vigilante del predio y que el día de los hechos estuvo ahí, que privó, desapareció y le dio muerte a la joven”, sostuvo el fiscal.

Esos han sido los elementos que Fiscalía ha presentado y que la jueza ha considerado suficientes para enviar el caso a juicio; además de admitir toda la prueba presentada, detalló el fiscal.

Las indagaciones han dejado claro que el vigilante tenía “bastante” tiempo de laborar en esa zona y de igual forma la víctima de trabajar en el hotel que para llegar, todos los días tenía que pasar frente a lugar donde prestaba servicios su agresor.

“Él le daba seguimiento... el imputado había observado la rutina de la víctima y eso hizo que la interceptara”, afirmó el fiscal.

La fiscalía ubicó el cuerpo el 18 de mayo del 2020 y exhumaron los restos el 21 de mayo del mismo año.

Los restos de la víctima fueron encontrados en el predio que cuidaba el imputado y estaban dentro de una fosa séptica, que para introducir el cuerpo de la víctima hubo que quebrar en tres partes la letrina, “la víctima estaba con la ropa que vestía y con todos sus documentos personales”.