Anuncio del proyecto por Luis Rodríguez, comisionado de Proyectos Estratégicos, junto a Raúl Castaneda, gerente del BCIE; Camilo García, experto en ferrocarriles; y Federico Anliker, presidente de CEPA. / Cortesía Capres


El Salvador pretenden recuperar los servicio ferroviarios, a casi dos décadas de suspenderlos, con el lanzamiento del Tren del Pacífico, un proyecto que busca aprovechar la conexión del país con la franja costera marina.

El Gobierno salvadoreño lanzó ayer el Tren del Pacífico en conferencia de prensa, liderada por Luis Rodríguez, comisionado presidencial de Proyectos Estratégicos, junto a Raúl Castaneda, gerente país del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE); Camilo García, consultor especializado en proyectos ferroviarios; y Federico Anliker, presidente de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA).

El Salvador tuvo su primer tranvía en 1872 y una década más tarde, en 1882, ingresa el tren. En 1974 se cedió la administración a la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma y durante el conflicto armado decayeron los servicios ferroviarios. En 2002, indicó Rodríguez, “el tema del tren desaparece del país” y terminan convirtiéndose en una serie de museos en 2015.

El vocero del BCIE indicó que desde la perspectiva del banco el “proyecto se vuelve ya una realidad”, y adelantó que el consultor se encargará de sacar el estado actual de la red ferroviaria, identificar los términos de referencia para estudiar la viabilidad del proyecto, para luego proceder a las evoluciones de detalles y diseño.

Mientras tanto, el consultor explicó que el proceso para construir un tren “es una especie de escalera”, con una primera etapa para el desarrollo de los términos de referencia, previstos para entregarlos en octubre próximo.

El segundo paso es proceder a realizar un estudio de viabilidad que duraría unos ocho meses de desarrollo, donde se revelarán las posibilidades técnicas del proyecto, aspectos por dónde se puede construir las vías férreas y los resultados económicos en el costo de la obra y el monto del retorno.

El tren en El Salvador dejó de funcionar desde 2002. / DEM


García aseguró que en los estudios no solo se evaluará la rentabilidad económica “pura y dura” sino también se considerará el impacto de costo y beneficio social de los municipio por donde pasaría.

“Un ferrocarril no es más que un eslabón, dentro de un engranaje, del desarrollo social y económico de un área. El ferrocarril, por el solo hecho de aparecer, ya genera el concepto de demanda inducida, entonces empezamos a ampliar los negocios del entorno, a requerir empleos directos y se expone el área en el que se desarrolla”, manifestó.

El comisionado Rodríguez indicó que el estudio “nos ayudará a tomar la decisión” sobre cuál dirección tomaría el tren, que puede extenderse hacia la región oriental u occidental, además de estructurar la factibilidad sobre cuáles municipios pasaría la vía férrea. Aseguró que se dialogará con los alcaldes para definir una propuesta de atracción que despliegue encadenamientos productivos.

Las primeras evaluaciones revelaron que se requerirá renovar la actual línea ferroviaria por falta de mantenimiento durante 17 años, clave para garantizar la velocidad.