En el sureño Chiapas, algunas comunidades de indígenas tsotsiles desafiaron la cuarentena, realizando procesiones y viacrucis en cinco municipios: en el poblado de San Juan Cancuc


Nadie acompañó este domingo en las calles la muerte y resurrección de Jesucristo en una representación realizada México, que usualmente convoca unos dos millones de personas. Pero en el sur del país, algunas comunidades indígenas desafiaron la pandemia de coronavirus celebrando procesiones y fiestas de Pascua.

Jesucristo murió aislado, como ocurre con muchos pacientes del nuevo coronavirus, durante la representación de la Pasión de Cristo que cada Semana Santa se organiza en el populoso barrio de Iztapalapa, en el oriente de Ciudad de México, a la que este año no fueron convocados espectadores por la emergencia sanitaria de la COVID-19.

La función se realizó únicamente con los actores esenciales: los que encarnan a Cristo, su madre María, los soldados romanos y Poncio Pilatos; y fue transmitida por televisión.

Irónicamente, el añejo espectáculo no es ajeno a las plagas. Según la tradición, comenzó en el siglo XIX cuando los pobladores de Iztapalapa pidieron al "Señor de la Cuevita", una imagen de Cristo que se sigue venerando hasta la fecha, que acabara con una epidemia de cólera. Como agradecimiento, prometieron escenificar anualmente su sacrificio.

En contraste, en el sureño Chiapas, algunas comunidades de indígenas tsotsiles desafiaron la cuarentena, realizando procesiones y viacrucis en cinco municipios: en el poblado de San Juan Cancuc, una tradicional feria convocó a cientos de personas; y en el de San Juan Chamula, los mayordomos (una especie de consejo de ancianos) encabezaron como siempre las celebraciones de Semana Santa.

Pero otros estados del país, en donde casi 90% de las personas se identifican como católicas, celebraron la Pascua sin la presencia de fieles, tras una recomendación de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Así, este Domingo de Resurrección, se ofició una misa sin presencia de devotos para pedir a la Virgen de Guadalupe, patrona de México, protección contra el coronavirus para toda América Latina.

Durante la celebración, realizada en la Basílica de Guadalupe, Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México, leyó un mensaje del papa Francisco para la región.

"Implorando su intercesión (de la virgen) ante Dios todopoderoso para que en su providencia ponga fin a la pandemia que aflige al mundo entero", dijo al leer el texto.

En tanto, en el central Hidalgo añejas tradiciones se realizaron también sin público y se transmitieron en línea.

Y Puebla (centro) suspendió su procesión de Viernes Santo, que aglutina desde hace 29 años a unas 15.000 personas, que acompañan imágenes de la Pasión de Cristo a las que se les atribuyen dotes milagrosos.

Solo algunos solitarios Cristos urbanos marcharon, con cruces en la espalda, por calles de Ciudad de México, en un singular acto de agradecimiento por favores concedidos.

México registra hasta el momento 4.219 casos confirmados de coronavirus y 273 fallecidos.