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La autoproclamada presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, ha rechazado la posibilidad de presentarse como candidata en las elecciones presidenciales que se celebrarán en los próximos meses para restaurar el orden constitucional tras la precipitada dimisión de Evo Morales con la presión del Ejército.

"De hecho no, no", ha asegurado Áñez en una entrevista publicada por el diario boliviano 'Página Siete' al ser interrogada por si está considerando la posibilidad de su candidatura. "Por ahora me estoy abocando al objetivo que nosotros nos propusimos sobre la base de lo que la población quería: salir de una opresión de muchos años, pacificar y unir a todos los bolivianos, porque estamos cansados de que nos incentiven al odio", ha argumentado.

Así, Áñez ha descartado "estar aprovechándome de una situación y decir 'ay, yo también podría ser candidato, me aprovecharé de eso'. Creo que sería deshonesto (...) Quiero irme con la frente en alto", ha explicado.

En particular ha criticado a "esa izquierda irracional" como "esa gente que nos visitaba de Argentina" que, según Áñez, "critican el pelo, que critican la forma", en referencia a la Delegación Argentina en Solidaridad con Bolivia, una misión de observadores que han denunciado delitos de lesa humanidad en la represión de las protestas contra la salida del poder de Morales.

Áñez ha reconocido que el momento en el que murieron diez personas --ocho según las autoridades-- durante la represión de una protesta en Senkata, cerca de El Alto, fue el "más difícil" de su mandato, una "crisis de nervios".

"Esa noche, cuando me dicen que hay ocho personas caídas, ahí yo entonces tuve que reclamarle al Señor (empieza a llorar) y tuve que arrodillarme donde me tocó y decirle: 'yo no te lo pedí, me pusiste, ahora me tenés que sacar de esto porque no es lo que yo quiero para mi pueblo y decime si es que yo estoy haciendo las cosas mal y yo me voy, pero esto no puede seguir sucediendo", ha explicado.

Al ser interrogada por el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre estos sucesos, Áñez ha respondido que "no se ha hecho una valoración justa" y ha calificado el documento de "sesgado".

"Nosotros en ningún momento pensamos atacar, a nosotros nos estaban atacando. La Policía nos clamó que pidamos al Ejército que salga a la calle para defender a la sociedad, la gente nos clamaba que saquemos al Ejército a la calle solamente por protección, había mucho vandalismo, había mucho terror y no podíamos nosotros dejar en tanta indefensión a la población", ha argumentado.

Evo Morales dimitió el pasado 10 de noviembre en medio de una ola de protestas después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) apuntara "irregularidades" en las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre en las que obtuvo su reelección. Tras su dimisión, bajo presión del Ejército, la senadora Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta.

Más de 30 personas han muerto y cientos han resultado heridas a causa de los enfrentamientos entre simpatizantes de Morales con las fuerzas de seguridad y otros sectores. En las últimas semanas la situación se ha calmado, aunque sigue habiendo protestas.