La orden era matar a Ellacuría, y los militares tenían orden de no dejar testigos; los mataron a todos. / DEM


La defensa de los militares que desde enero de 1990 comenzaron a ser procesados por el asesinato de los jesuitas, como estrategia, pidieron a los acusados que negaran todo ante el juez Ricardo Zamora.

El exteniente René Yushsy Mendoza, en su testimonio de ayer, manifestó que les ordenaron negar que nadie había salido de la Escuela Militar y que tampoco habían ido a la UCA, dijo que al principio su familia le puso un abogado particular, pero luego le dijeron que debía tener los defensores contratados por el Ministerio de Defensa y que iban a seguir una estrategia unificada.

Al final aceptaron a su abogado, pero condicionado a seguir la misma estrategia y pasó a formar parte del equipo de abogados pagados por el Ministerio de Defensa y estos defensores eran los que decían lo que se iba argumentar.

Dentro de la estrategia era ocultar a los autores intelectuales y que todo se quedara en responsabilidad del coronel Guillermo Alfredo Benavides. “Cuando se anunció que iba a realizar el juicio, el abogado líder del equipo de defensa (sin mencionar nombre), dijo que iban a tener acceso a la lista de jurados y que iban a buscar la forma como conversar con algunos de los jurados para poder tener un veredicto absolutorio”, contó en su declaración el exteniente Mendoza.

La masacre fue cometida la madrugada del 16 de noviembre de 1989, en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas UCA y por esta matanza, el Gobierno conformó una Comisión de Honor.

Según el Informe de la Verdad de la Comisión Internacional conformada por las Naciones Unidas “existe plena prueba de que el licenciado Rodolfo Antonio Parker Soto, miembro de la comisión de honor, alteró declaraciones para ocultar responsabilidades de altos oficiales en el asesinato”, dice el documento.