Muchos vieron en aquel descontrol emocional la semilla del desastre que llegaría diez días después en el mismo estadio Mineirao con la goleada ante Alemania (7-1), y contra cuyas sombras Tite pasó dos años luchando. Pero las lágrimas desesperadas de Neymar tras el partido contra Costa Rica (2-0) las trajeron de vuelta. ¿Está preparada esta Seleçao, con seis supervivientes de la debacle, para mirar a la cara a sus fantasmas?
Una de las primeras personas que fueron a consolar a 'Ney' fue su amigo Thiago Silva. Él sabe bien lo que es tener una crisis de pánico ante millones de personas. Y volver. Después del destierro al que le sometió Dunga, Tite sorprendió abriendo de nuevo las puertas de la Seleçao a quien los brasileños identifican como uno de los mayores símbolos del 7-1.
El central captó el mensaje y regresó con perfil bajo hasta que acabó ganándole la titularidad a Marquinhos. Precisamente el viernes volvía a ser capitán en un partido de un Mundial, y no dudó en qué consejo darle a su compañero: "Llora".
"Creo que tiene que desahogarse, se sacó un gran peso de encima. Para él el tercer partido va a ser más tranquilo. [Llorar] sienta bien, le dije: 'llora lo que quieras, solo tú sabes lo que pasaste para estar aquí en esta Copa", contó después.