El presidente salvadoreño Nayib Bukele aseguró que si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el gobierno de Haití lo acepta, podría arreglar la situación del país caribeño sumido en el caos desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021.

“Podemos arreglarlo. Pero necesitaremos una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, el consentimiento del país anfitrión y que se cubran todos los gastos de la misión”, escribió Bukele en la red social X.





Bukele reaccionó a un tuit que decía que Haiti ha colapsado y que puertos y aeropuertos ya no funcionan, mientras las pandillas desatan el caos.

En enero de 2023, el Vicepresidente Félix Ulloa se reunió con autoridades haitianas y anunció que El Salvador instalaría una oficina en Haití para asesorar a ese país en el combate a la criminalidad. Pero no se conocieron avances al respecto.

El Consejo de Seguridad de la ONU autorizó en octubre el envío de una misión internacional de seguridad a Haití dirigida por Kenia, pero su despliegue se ha visto retrasado por decisiones de la justicia keniana y por falta de financiación.

La semana pasada un cabecilla de pandillas amenazó al gobierno haitiano con desatar una guerra civil si su primer ministro, Ariel Henry no renunciaba.

El gobierno de Haití extendió el jueves el estado de emergencia en su departamento Oeste, donde está la capital, por un mes más, después de una escalada violencia de las pandillas que buscan derrocar al gobierno; el primer ministro sigue en el extranjero sin poder aterrizar en la isla.

Una declaración en el boletín oficial del país caribeño indicó que el estado de emergencia se extendería hasta el 3 de abril, con un toque de queda nocturno hasta el 11 de marzo.

Las autoridades anunciaron por primera vez el estado de emergencia el domingo por la tarde cuando los combates se intensificaron, miles de presos fueron liberados de prisión y unas decenas de miles fueron desplazados mientras el Primer Ministro Ariel Henry viajaba a Kenia para buscar el liderazgo de una fuerza internacional destinada a luchar contra el pandillas.

Henry permanece en Puerto Rico, aparentemente sin querer o sin poder regresar a la capital, donde se han producido disparos en torno a centros de transporte clave, incluido el aeropuerto internacional.