Estados Unidos advirtió nuevamente que no permitirá la instalación de bases militares o centros de inteligencia de países considerados adversarios en Cuba, lo que elevó la tensión diplomática con La Habana.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en una entrevista que su Gobierno no tolerará la presencia de estos actores a escasa distancia de su territorio, aludiendo a posibles operaciones vinculadas a China.
Estas declaraciones retoman argumentos utilizados por el presidente Donald Trump para firmar una orden ejecutiva el 29 de enero, en la que calificó a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” y justificó medidas como el bloqueo petrolero.
El Gobierno cubano rechazó los señalamientos. El canciller Bruno Rodríguez aseguró que se trata de “pretextos con argumentos débiles y falaces” y reiteró que la isla no permite que su territorio sea usado contra otros países.
“Cuba es un país pacífico que “no permite que su territorio se use contra otros””, expresó Rodríguez en redes sociales, en respuesta directa a Washington.
En paralelo, el Senado estadounidense rechazó una propuesta demócrata que buscaba limitar posibles acciones militares contra Cuba, con una votación de 47 a favor y 51 en contra.
Mientras tanto, Estados Unidos desarrolló maniobras militares denominadas FLEX 2026 en aguas cercanas a la isla, donde probó drones, inteligencia artificial y sistemas no tripulados bajo la coordinación del Comando Sur.
China también reaccionó a las acusaciones. El portavoz de su Cancillería, Lin Jian, sostuvo que “inventar pretextos y difundir rumores para difamar no puede servir de justificación para el bloqueo brutal y las sanciones ilegales de Estados Unidos contra Cuba”.
El Gobierno chino reiteró su respaldo a la soberanía cubana y pidió el fin inmediato de las sanciones, en medio de un contexto marcado por reportes estadounidenses que señalan supuestas bases de espionaje chinas en la isla, acusaciones que La Habana ha negado reiteradamente.