El 60 % de las personas que se dedican al cuidado de otros en El Salvador no tiene formación, destaca un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe, titulado ¿Quién cuida? Cómo apoyar y reconocer a quienes cuidan de personas mayores en América Latina y el Caribe, cuantifica la creciente demanda de trabajadores de cuidado por el acelerado envejecimiento de la población y el mayor padecimiento de enfermedades crónicas.

Sin embargo, los trabajadores de este rubro se enfrentan a condiciones laborales precarias, así como a limitadas oportunidades de capacitación. Además, este trabajo recae principalmente en las mujeres, quienes deben dejar un empleo o dedicar más tiempo a estas labores.

El estudio del BID matiza que en América Latina y el Caribe un 37 % de las cuidadoras remuneradas trabaja sin ningún tipo de formación específica, frente a un 25 % que ha participado en cursos extendidos de hasta 150 horas.

En el caso de El Salvador, el informe detalla que un 60 % de las personas cuidadoras no tiene formación, el porcentaje más alto de la región, seguido de un 54 % registrado en Honduras.

De acuerdo con el documento, que cita estadísticas oficiales, un 24 % de las personas cuidadoras tiene autoaprendizaje; un 4 % ha recibido cursos cortos de hasta 60 horas; un 3 % cuenta con cursos de entre 60 y 150 horas, y un 9 % ha participado en capacitaciones de hasta 150 horas.

 

Tareas complejas

El informe señala que el trabajo de cuidado es complejo y conlleva una serie de responsabilidades, como ayudar a las personas en sus necesidades cotidianas, mantener el entorno limpio y brindar apoyo emocional.

“Sus responsabilidades pueden incluir la atención de necesidades personales y terapéuticas como higiene, alimentación, vestido, movilidad física, ejercicio, comunicación, administración de medicación oral y cambio de curaciones. También deben monitorear la condición de la persona cuidada e informar de cualquier cambio a los profesionales de la salud o de servicios sociales”, indica el reporte.

Sin embargo, no todas reciben un salario por estas actividades, que llegan a demandar hasta 31 horas semanales en la región. En El Salvador, según el informe, solo un 14 % cotiza a la seguridad social y un 21 % cuenta con un contrato escrito de pago.