Pero ningún cabildero podrá hacer tanto si el oficialismo no abandona ese doble discurso que no solo critica sino que llega al nivel de ofensa hacia Estados Unidos y sus funcionarios claves.
Para el FMLN, la buena relación con Estados Unidos no es un asunto de convicción sino de conveniencia, saben que con el regimen de Venezuela cayéndose a pedazos, necesitan del gobierno norteamericano, de su cooperación económica y además, las necesidades relativas a la población migrante en aquel país, los obligan a velar por sus intereses.
Por eso el doble discurso. Aquello es la conveniencia. La convicción ideológica es seguir apoyando al oprobioso regimen venezolano, aunque viole todos los derechos y libertades fundamentales, y por eso se vota por defenderlos en la OEA y otros organismos internacionales. Ese doble discurso no lo va a remediar ningún lobista, por muy influyente que sea.
El FMLN y su Gobierno deben entender que los intereses de El Salvador son más importantes y vitales que los del partido. Esa es la convicción que necesitan.