Por muchos años no se supo cuál era el significado de los glifos mayas, pero hace unos cuatro años, el texto fue parcialmente traducido por los arqueólogos norteamericanos Marc Zender y Jeb Card.
Según Card: “La perfumera tiene escenas iconográficas de una relación de tributo y homenaje de un señor grande y uno menos grande, evidencia de relaciones entre Copán y El Salvador, entre los sistemas políticos de los mayas clásicos”. El frasco “fue hecho en Copán y fue dedicado al rey XII de Copán. Parece que fue un regalo del rey de Copán al señor de Tazumal, probablemente alrededor del siglo VII d. C”.
Los glifos dicen: “Esta vasija fue dedicada y es propiedad de K’ahk’ Uti’ Witz’ K’awiil, rey divino de Copán y señor del sur”. El arqueólogo agrega: “El frasco es el único texto jeroglífico de El Salvador que nombra un individuo reconocible o que fecha a un periodo, y el único que nombra a un ajaw (señor)”.
Esta revelación hace suponer que la conexión política entre Copán y el occidente del actual territorio salvadoreño era muy fuerte, y los regalos del rey de Copán al señor de Tazumal pudieron ser parte de una estrategia política expansionista del monarca, ya que existen monumentos dedicados a él en otros sitios arqueológicos de Mesoamérica.
Card indica que el frasco —de12.5 cm de alto, 6 cm de ancho y 4.9 cm de largo— “pudo haberse usado para guardar medicina o tabaco” y que ese tipo de recipientes eran utilizados comúnmente por sacerdotes.
La perfumera con glifos mayas que relaciona a Tazumal y a Copán se exhibe en la Sala de Migraciones del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán.
