El encierro obligado por ya más de 30 días parecía algo sencillo ¿qué puede ser más fácil que estar en tu casa? Pero en la práctica aunque no lo llamaría difícil, es aleccionador, está creando en nosotros cambios que de otra forma quizás no lograríamos.
En este nuevo orden personal, muchos estamos ahora más cerca de Dios, otros por fin han rendido su corazón a la fe y ahora comprenden la diferencia entre vivir en paz y vivir en el terror de no tener un futuro, otros valoraremos más la familia y el tiempo que deberíamos estar esforzándonos por compartir.
Hemos visto que el mejor lugar para estar es nuestra casa, que nuestra esposa o esposo es ese compañero ideal, que es más cercano y nos conoce más de lo que pensábamos.
El nuevo orden nos exigirá quizá ser menos rudo o menos displicente con esa persona con la que compartimos el techo y lecho; los hijos ¡que bendición tenerlos! y cerca, porque aquellos que los tienen lejos ahora comprenden la angustia de la separación.
Quizás ahora, en el nuevo orden personal decidan dedicar más tiempo a esos seres que te aman y amas.
En el nuevo orden personal que nos deja la pandemia, que importante es cuidar la salud, comer menos, comer más sano, procurar alimentarnos mejor, con más vitaminas, minerales y aquello que por la temida enfermedad, ahora hemos comprendido, que debemos comer y que podemos obtener de nuestra propia tierra.
Igualmente se revalorizaron los consejos de los más viejos, de los abuelos, las recetas más sencillas parece que son las más efectivas, volvieron los recuerdos de aquellos tés o limonadas calientes servidas con amor para el resfriado. El nuevo orden personal, nos indica que usando una mascarilla podemos hablar menos y escuchar más, que escuchar más nos ha permitido ver y oír pájaros, percibir estrellas, cosas que ya te habías olvidado que existen, porque el afán del trabajo se ha llevado nuestra atención de cada día.
Que importante es el agua, la pandemia con el constante martilleo de lavarnos las manos con agua y jabón nos deja en el nuevo orden más preocupados por conseguir mejor agua, que hemos dañado mucho nuestras fuentes, las hemos contaminado y que falta que hace una agua fresca, un baño diario, un ambiente limpio, el orden personal deberá incluir más respeto al medio ambiente y al agua.
En este nuevo orden personal cambiaron las prioridades, ahora en el país de más muertos en el mundo, la vida vuelve a cobrar valor, nos cae bien pensar en que no debe morir más gente si no es por vía natural, que el aborto tampoco es una solución a nada y que la vida tiene valor total, que los abuelos si merecen vivir, que necesitamos cuidarlos, que sus vidas valen a pesar de ser cuerpos por el tiempo desgastados.
Las prioridades del nuevo orden personal tienen que incluir la paciencia, la paz, el conocer más al vecino e interesarnos más en la comunidad, ver que aquel que yo no conozco es ahora para mal el que me puede dañar, pero para bien el que me puede salvar con tan solo cubrirse con una mascarilla y quedarse en casa.
El nuevo orden personal nos está enseñando en que podemos vivir con menos, que somos millonarios en sueños que habíamos perdido, que el tiempo de encierro es para bien, si lo aprovechamos.
El nuevo orden personal debería de convertirnos en mejores personas y reiniciar el camino cuando todo pase, con verdadero deseo de cambiar yo, para cambiar mi familia y cambiar mi nación, con ese deseo Jesús puede hacer el resto.