Cada gobierno ha buscado a través de diferentes planes, encontrar la fórmula para que El Salvador pueda alcanzar la prosperidad. Podrá sonar utópico; sin embargo, se debe hacer un análisis FODA de lo que cada presidente realizó. Los salvadoreños hemos sufrido genocidios, guerras, terremotos, temporales, la pesadilla de las pandillas, etc. Y, siempre salió adelante. Siempre hubo una luz al final del túnel.

La firma de Los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) fue un acontecimiento histórico de bastante envergadura en El Salvador. Antes de ello, se suscitaron acontecimientos que debilitaron o aniquilaron la democracia. Ejemplo de lo que realizó el expresidente Maximiliano Hernández Martínez (el asesinato de miles de campesinos).

El hecho de firmar la paz el 16 de enero de 1992, no fue la erradicación de todos los problemas. La democracia salvadoreña estaba en pañales, empezó a resurgir una nueva forma de gobernar; empero, la corrupción, la delincuencia, las pandillas, las extorsiones y otros males, empezaron a aflorar. Antes, de la firma de la paz, hubo fraudes electorales de parte de gobiernos militares, hubo represión y un desbordamiento de las clases populares al no sentirse representadas o escuchadas.

En ese devenir, muchos mandatarios (de corte militar) realizaron retrocesos democráticos en el llamado Pulgarcito de América, se ejecutaron golpes de Estado y se impuso una forma de gobernar represiva. Los pensamientos ideológicos o políticos han sido variados. Además, en tiempos del conflicto armado se ejecutaron a jesuitas, a Monseñor Romero, entre otros. Los salvadoreños hemos sido resilientes, pero raras veces olvidamos los yerros cometidos en la historia.

Actualmente, el presidente Nayib Bukele logró erradicar el cáncer de las pandillas. Un punto muy importante para poder vivir en paz y seguridad. Podrá haber discrepancias al respecto; por ejemplo, que Bukele tiene a su favor los tres Poderes del Estado.

Vivir democráticamente no es fácil en un país como El Salvador que ha experimentado todo tipo de problemas. ¿Qué es democracia? Según el diccionario de la Real Academia Española, democracia es: “Sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes”. La soberanía la puede tener el pueblo, pero la puede robar el mandatario que anhela aniquilar la democracia.

La democracia total no existe, tampoco hay gobiernos perfectos. En El Salvador han gobernado presidentes con una variedad de ideologías, desde presidentes militares impuestos, corruptelas, votaciones amañadas y un sinfín de delitos a los derechos humanos hasta gobiernos de izquierda, de derecha, y el que actualmente nos gobierna con la insignia de hacer un Nuevo El Salvador.

Algunos indicadores positivos, según el Banco Mundial, manifiesta que el turismo salvadoreño ha dinamizado la economía, el sector construcción ha despegado (hay muchas fuentes laborales), la economía presenta un breve crecimiento en el presente año. El Producto Interno Bruto ha mostrado una mejoría. Lo que debe poner atención el gobierno es apostarle más a la educación (calidad educativa), mejorar los sistemas de salud, apostarle más a la agricultura y erradicar la pobreza (…). Se evidencia que en educación anhelan hacer cambios. Algo que es difícil controlar son las migraciones hacia países con mejores oportunidades.

Un punto importante es que la economía salvadoreña se mantiene gracias a las remesas, eso es un alivio para muchas familias. Para tener desarrollo, un país debe tener más inversión extranjera. Y, eso es lo que se espera de este gobierno.

¿Queremos vivir en democracia y desarrollo? La respuesta la tiene cada ciudadano que ha vivido un vaivén de gobiernos de diferentes ideologías. Algunos gobernaron imponiéndose y otros llegaron al poder a través del voto.  El camino hacia el desarrollo radica en que todos los sectores se unan. Si algo marcha mal, es necesario que se diga para no cometer los mismos errores del pasado.

Para poder tener un país ideal, es necesario que la democracia y el desarrollo vayan de la mano. No puede haber desarrollo sin democracia. Nadie quiere volver a guerras fratricidas o a la sumisión que tenían las pandillas hacia el pueblo. Queremos desarrollo, oportunidades laborales, educación de calidad, etc. Todos queremos tener un mejor país, para ello, debemos de empujar al unísono el barco.

*Fidel López Eguizábal, Docente e investigador Universidad Nueva San Salvador  fidel.lopez@mail.unssa.edu.sv