Pilar Colomé es la creadora de producciones salvadoreñas destacadas a nivel internacional como De barlovento a sotavento, El Salvador vale la pena, El rostro de la frontera y el documental animado Joselyn y el Coyote, una obra que toca el tema de la migración y los derechos humanos desde la experiencia de una niña migrante, producción con la que ganó el Festival de las Américas New York en 2014.
Con su vasta experiencia como cineasta y su estilo original que se inspira en lo artístico y espiritual ha sabido contar historias que tratan sobre las problemáticas sociales más latentes de El Salvador y América Latina, pero esta vez ofrece una propuesta diferente y más personal, un film autobiográfico en el que nos abre su corazón para contar el proceso de duelo y sanación que vivió después de una de las experiencias más dolorosas de su vida: la muerte de su padre.
Con valentía plasma sus vivencias en este rodaje para servir de inspiración en una sociedad como la salvadoreña que es catalogada en el tercer lugar de mayores índices de suicidio en Latinoamérica. En la entrevista que Colomé concedió a Diario El mundo cuenta parte de los retos que ha implicado la producción de esta pieza documental.
¿Qué la lleva a decidir contar una vivencia propia tan íntima en este rodaje?
Yo me trasladé a vivir a la ciudad de México hace 4 años vivía sola estaba trabajando y se vino la pandemia del Covid-19. Quedé confinada trabajando desde mi apartamento, entonces pasé realmente casi dos años sola encerrada en mi casa. Empecé a pensar (...) y comienzo a tener una crisis de volverme a acordarme de mi papá, de volverlo a entender y a tener otra faceta de duelo y empecé a analizar en medio de este padecimiento ¿qué puedo hacer dije? “puedo hacer un documental”. Me habló otro amigo de Costa Rica, el documentalista Juan Manuel Fernández y el me invita a participar en otro documental que él estaba haciendo sobre el suicidio en las comunidades indígenas de Costa Rica (En Permanencia), cuando el me invitó realmente no sabía nada de lo que a mí me había sucedido, y yo creo muchísimo en las señales, soy muy creyente en Dios y dije yo creo que Dios me está mandando un mensaje (...) creo que es momento de enfrentarlo. Habían pasado 18 años desde el fallecimiento de mi padre y dije creo que ya es momento de ir cerrando ciclos. Empecé a escribir y durante 4 o 5 días no pude dejar de escribir. Escribí el argumento y todo el guion de mi propia historia, dije es necesario para mí y empecé a encontrar muchas justificantes de como yo podía ayudar a otras personas que están pasando por la misma situación ... dije esta es la mejor manera en la que voy a sanar.
¿Por qué el documental se llama El Viaje en Moto?.
Porque mi papá todos los días de su vida viajó en moto amaba su moto y nunca la dejó. Él tenía carros se podía transportar de otra manera, pero el hasta anciano seguía viajando en moto. Entonces empezamos hacer un lenguaje muy metafórico, muy semiótico, empecé a utilizar muchos símbolos muchos signos que me comunicaran un más allá, que me podía llevar hacia el mundo paralelo de mi papá entonces consideré que la moto era algo que me une a mí con él (...) Para mí estar con la moto es estar con él.
Me tengo que enfrentar a mis propios fantasmas y una de las partes más duras es darte cuenta de tus debilidades. (...) quitarte todas las máscaras y ser completamente honesto contigo mismo es una de las partes más duras, y una vez que lo logras, y te liberas”. Pilar Colomé, cineasta salvadoreña
¿Cuál es el mensaje que busca transmitir con este documental?
El mensaje que yo quiero transmitir es que, si ocultamos y si enterramos nuestros conflictos, todos estos ciclos se van a seguir repitiendo de generación en generación y de esa manera ninguna familia, ninguna sociedad, ni ningún país se va a transformar y va a cambiar.
Me ha contado que ha sido un proceso de sanación para usted, pero ¿qué retos implico contar una experiencia autobiográfica tan dolorosa?
El primero o segundo día que empecé a escribir dije no voy a ser capaz, lloré mucho (...) hoy en día lo manejo mucho mejor. Fue decir: me tengo que enfrentar a mis propios fantasmas y una de las partes más duras es darte cuenta de tus debilidades. Uno se cree que ha superado muchas cosas y quitarte todas las máscaras y ser completamente honesto contigo mismo es una de las partes más duras, y una vez que lo logras, y lo haces, te liberas.
¿Qué nos puede contar sobre la narrativa y los recursos visuales que ha considerado idóneos para contar esta historia?
Este documental tiene la característica y por lo que ha llamado la atención es porque va a retratar un mundo onírico a través de la metáfora de una moto. (...) Esta es una película de símbolos, de signos, estoy invitando a la audiencia a entrar en mi mundo interior, en mi psiquis, en mi subconsciente e inconsciente, entonces es algo que ha implicado mucha creatividad para que la gente vea lo que ocurre en mi mente.
Voy a hacer una combinación de técnicas mixtas, de ficcionar las partes de mi cotidiano junto con todos estos sueños que los voy a hacer en animaciones en 2D utilizando la obra pictórica del pintor guatemalteco Mendel Samayoa. Mi mamá era pintora ella pintó todos los días de su vida, entonces también como homenaje a mi mamá agarro la parte artística y se me ocurre que la obra de Mendel representa muchísimo los sueños que yo he tenido.
¿Cuándo podremos ver el viaje en moto?
Este proyecto está naciendo realmente. Se comenzó hace año y la fase en que se encuentra es en la de filmación. Se va a estar editando y post-produciendo en 2023 y pensamos estrenarla en El Salvador y Costa Rica a inicios de 2024.