“Éramos malos de verdad, al nivel que nos decían las maletas Mike Mike”, comentó Esteban, quien compite en decatlón, sobre la ironía de sus compañeros en sus inicios en el atletismo. Al mismo tiempo, Samuel añadió, “A nuestra entrenadora (Sandra Valiente) siempre le decían ‘ahí van los Mike Mike’, de hecho siempre nos decía nuestra entrenadora que fuésemos a descansar un mes y de ahí regresáramos, ella pensó que no regresaríamos”.
“A Pablo y a mí nos dio tres meses de descanso”, agregó Marcos Ibáñez. “Mi papá me confesó un día que las primeras competencias que me fue a ver al estadio dijo que eramos por gusto, así pasamos los primeros cuatro años”, dijo también Samuel Ibáñez.
Los hermanos Ibáñez confesaron que desde pequeños hacían travesuras, pero a un nivel que sus padres decidieron meterlos en el atletismo.
“Somos seis en la casa, jodíamos mucho es la realidad, mi mamá más que todo no hallaba qué hacer con nosotros, era llegar del colegio y comer, hacer tareas era lo último que hacíamos, salíamos a la calle a joder, jugábamos en el techo. Marcos y yo teníamos un supuesto laboratorio arriba, éramos científicos, teníamos un ring de carro que era nuestra mesa, teníamos gabachas”, recordó Esteban.
“Mi papá es cirujano estaba buscando una máquina por meses que era con la que operaba, Esteban y yo nos subímos al techo para desarmarla, no sabíamos que era de mi tata, una máquina cara, mi papá se sube al techo y la máquina estaba oxidada. Una vez un vecino le dijo a mi mamá que me había encontrado en su techo, yo pensé que era el techo de mi casa y que le había roto unas tejas”, comentó Marcos.
Sin embargo durante su etapa como juveniles se dieron cuenta lo importante del atletismo y contaron diferentes historias sobre cómo empezaron a tomar el deporte de manera competitiva.
“En 2017 tomé enserio el atletismo porque todavía era juvenil, ese año eran los Juegos Centroamericanos (Managua), yo fui, era el más pequeño en la selección, me di cuenta que el atletismo en la categoría mayor es otra historia, no es nada que ver en las juveniles, ahí me cambió todo”, relató Esteban.
“Mis hermanos mayores fueron súper destacados más que yo, hubo un cambio en mí que yo quería ser bueno en este deporte, pero en mi casa se respira el atletismo, hablás y comés atletismo, estar en ese ambiente te motiva, todo empezó por mi hermano Pablo porque él empezó a destacar”, confesó Samuel.
“Yo me lo tomé enserio en dos ocasiones, la primera que fue cuando pasamos todas las pruebas en atletismo para ver en qué servíamos realmente, hicimos de todo, entonces yo competí contra Pablo en una competencia, me dejó lógicamente, yo era malísimo en la prueba 400 con vallas, cuando termina la competencia yo lo vi a Pablo corriendo a dar vueltas, le dijeron que había hecho la marca para ir al mundial, ahí dije que era serio”, recordó Marcos.
“Al siguiente año Pablo rompió el récord U-18 como 20 veces, se metió a semifinales que en atletismo es complicado, entonces dije que eso era serio, yo rompí en aquel momento en los Juegos del CODICADER rompí un récord que para mí era impensable”, agregó.