Un estudio publicado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, Estados Unidos, evaluó la exposición a pesticidas y el desarrollo de la Nefropatía Mesoamericana en trabajadores de El Salvador y Nicaragua, identificando que el deterioro del riñón está vinculado al rol laboral.
La investigación midió muestras de orina de 285 hombres, entre 18 y 45 años, empleados en los sectores de caña de azúcar, maíz, plátano, fabricación de ladrillos y construcción de carreteras. El cruce de datos establece que los niveles de pesticidas en la orina no se asociaron de manera constante con la reducción de la función renal.
El documento identifica que el tipo de actividad es un factor predictivo del deterioro del órgano. El reporte detalla que tener un trabajo relacionado con agroquímicos se asoció con mayores probabilidades de tener al menos una disminución del 20% en la tasa de filtración glomerular durante el período de estudio.
Las estadísticas muestran que quienes realizan estas tareas presentan 1.7 veces más probabilidades de registrar esta disminución en la capacidad de filtración de sus riñones.
El equipo investigador incluye factores del ambiente de las jornadas para explicar la afección.
El texto expone que la deshidratación por estrés térmico puede resultar en una capacidad reducida para filtrar compuestos nefrotóxicos, como algunos pesticidas, hacia la orina.
Exposición química en la construcción de carreteras
El estudio documentó la retención de sustancias en trabajadores de rubros no agrícolas. Los resultados de las pruebas mostraron que en los empleados de la construcción de carreteras, el TCPY y el PNP (3,5,6-tricloro-2-piridinol y para-nitrofenol) fueron los mayores contribuyentes a la concentración total de pesticidas.
El reporte especifica que las concentraciones más altas de TCPY, un metabolito del pesticida clorpirifos, se encontraron en los trabajadores de carreteras en El Salvador.
El documento consigna que los participantes seleccionados en las obras de construcción vial no reportaron el uso de pesticidas en su trabajo.
Múltiples sustancias y rotación en caña de azúcar
Las mediciones detectaron variaciones en el número de químicos presentes en el cuerpo de los trabajadores de la caña de azúcar dependiendo del país. En las tres plantas azucareras analizadas en Nicaragua, la sustancia 2,4-D representó la mayoría de las concentraciones totales de pesticidas. En contraste, en los dos sitios de cultivo de caña de azúcar en El Salvador, el personal absorbió una mezcla compuesta por 2,4-D, TCPY, PNP e IMPY (otro metabolito que el cuerpo excreta en la orina cuando descompone el diazinón).
Los investigadores relacionan estas diferencias con la estructura organizativa de las labores de campo. En El Salvador, solo el 22% de los participantes ocupaba puestos o realizaba actividades agroquímicas al inicio de las mediciones, frente a un 44% en Nicaragua.
El análisis concluye que las tareas en la industria azucarera salvadoreña están menos delimitadas que en Nicaragua, lo que se refleja en los perfiles de exposición.
Por su parte, el Ministerio de Salud (MINSAL) ejecuta el «Plan estratégico intersectorial para el abordaje integral de la enfermedad renal crónica en El Salvador 2024-2028». El documento contempla la realización de investigaciones sobre el impacto del estrés térmico para identificar las condiciones de trabajo agrícola.
La «Guía de manejo de enfermedad renal crónica» del MINSAL establece lineamientos de monitoreo para el personal médico. El documento indica que «se recomienda vigilar e indagar por síntomas de Enfermedad Renal Crónica de causa no tradicional a personas con los siguientes factores de riesgo: trabajadores agrícolas, fumigadores y manipuladores de productos químicos, personas que residen en zonas contaminadas con residuos de pesticidas, alta concentración de metales pesados en suelo o agua, trabajadores sometidos a estrés térmico y deshidratación». El país no tiene, públicamente, un censo sobre cuántas personas hay con una Enfermedad Renal Crónica.
También, el Ministerio de Trabajo y Previsión Social reporta el desarrollo de verificaciones en los campos de cultivo. Los registros de la institución documentan «más de 800 personas beneficiadas en inspecciones realizadas a la zafra en Santa Ana».
Medidas en el sector agroindustrial
La industria cañera, a través de la Fundación del Azúcar (Fundazúcar), implementa una «Guía técnica de Buenas Prácticas Agrícolas». El manual contiene normativas orientadas a «garantizar la producción de alimentos sanos e inocuos para los consumidores, protegiendo la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores agrícolas».
El documento de la gremial detalla el uso de equipo de protección personal durante la mezcla y aplicación de herbicidas e insecticidas. Los protocolos exigen el uso de «mascarilla con filtro tipo NIOSH R95 o R100», guantes de nitrilo, botas de hule y trajes de protección impermeables.