En junio de 1915, el Diario Oficial de El Salvador publicó el decreto legislativo que señala que cada 12 de octubre es fiesta nacional “como recuerdo de gratitud y admiración al descubridor del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón”, conmemoración también popularizada como “Día de la Raza” y de las tradiciones posteriores a la colonia.
Fue hasta los años previos a la Independencia centroamericana, que el café llegó a El Salvador proveniente de Etiopía, un cultivo que para 1940 llegaría a representar el 90 % de las exportaciones del país, lo que motivó cantos, danzas y expresiones artísticas que hoy honran al grano, empacado por tradición en sacos de yute.
La “fibra dorada” del yute es una fibra vegetal, extraída del tallo y corteza de la planta del mismo nombre, un tejido milenario utilizado por las antiguas civilizaciones orientales y que ha sobrevivido de forma elemental hasta nuestros tiempos.
Es una de las fibras más sostenibles pues su cultivo mejora la fertilidad del suelo, no necesita fertilizantes ni plaguicidas, por lo que es considerado amigable con el medio ambiente.
Aunque su producción ha ido en declive, el yute ahora se convierte en una fibra idónea para propuestas de moda y tendencias sostenibles, ya que se puede mezclar con otras fibras naturales o sintéticas, y es biodegradable.