Me ha parecido positiva la reunión recientemente celebrada en Catar entre representantes de alto nivel del Talibán y los EEUU. Dejemos de lado por el momento el que la Unión Europea estuvo presente en el evento, pues desde el punto de vista geo político estratégico la UE lamentablemente poco ejerce. El Talibán demostró sus agallas y su resiliencia, como los EEUU y sus aliados lo pudieron constatar. En esa parte del mundo como en otras, el África por ejemplo, el construir estados a la occidental no es fácil, especialmente cuando la cultura propia, atrasada desde nuestro punto de vista, es tan primitiva como lo es la de los talibanes, una de las fuerzas que han competido históricamente por el poder, no la única. Allí está el IS en su versión local ISIS-K por ejemplo, enemigo jurado de los talibanes. Hay shiitas en minoría y sunnis, mayoría. Irreconciliables.

El Talibán es una fuerza basada en sus convicciones, inculcadas a sus integrantes tras largos años de estudio en madrasas en su país y Pakistán. En las madrasas  de la vida práctica, de cómo organizar una economía para que produzca y se genere un beneficio social, poco se aprende. Allí se trata de grabar en los estudiantes y sin mucho análisis y menos comparativo, las posiciones más extremas de un islam que en sus diferentes versiones, unas más abiertas que las otras, en general ha demostrado una incapacidad para asimilar el modo de producción de raíz cultural europea, que es el que sirve. Los orientales del este lo han asimilado y adaptado a su cultura en forma patentemente exitosa, incluyendo algunos la organización política europea. Nosotros, mezcla de originarios y europeos lo practicamos con sus claro oscuros; los africanos al fin están empezando a aceptarlo. Luego de años de razonable desculturización colonizadora el África mejora. No es ese el caso de los musulmanes de origen árabe, con algunas puntuales excepciones, generalmente de países económicamente muy fuertes por ser poseedores de reservas energéticas cuyo valor a futuro tiende a desaparecer. Este subtema que aquí tratamos el amplio y propio de otro ensayo. Pareciera que las características del islam en los países árabes, tiene que ver con la forma en que buscaron enfrentar el problema de la escasez de agua dulce…por la vía autoritaria.



El problema con el Talibán no es que tenga una agresividad especial hacia el occidente. Ellos quieren vivir en su califato bajo la ley del islam radical, para desgracia especialmente de las mujeres y niñas que en ese país, si se le puede llamar así, se han despertado. Absurda la posición de los talibanes respecto a los derechos femeninos, la igualdad de género y la forma tan primitiva de abordar las relaciones entre las mujeres y los hombres, pero real y profundamente arraigada. No cambiará fácilmente pero hay que trabajar el tema ganando espacios poco a poco. Ellos se prestan casi que por solidaridad con causas que  ven como muy propias del islam, a los intereses de grupos más sofisticados que si están enfrentados con Occidente y nuestra cultura.  “No pueden quitarse el tiro” de colaborar, diríamos en buen castellano costarricense. La tentación es mucha y el sentido de solidaridad muy fuerte.

EEUU pretendió, además de vengarse de Bin Laden y Al Queda, lo que dicho sea de paso les costo mucho, demasiado, en vidas humanas y recursos materiales, adquirir una suerte de protectorado supremamente estratégico en una zona caliente del mundo, que además dicen rica en minerales, especialmente las llamadas “tierras raras”. EEUU es un pueblo guerrero: lo primero era vengarse de quien había atacado “al águila americana”. Segundo, lo que acabo de decir…adquirir una posición estratégica en una parte caliente del mundo, lo que desde la perspectiva norteamericana era fácil: darle a Afganistán instituciones y un formato de vida occidental. Fracaso total, como le pasó a los soviéticos cuando apoyaron a Najibulah y su versión de socialismo o a los ingleses, los tres derrotados irremediablemente. Derrotados no porque fueran estados débiles, sino porque existen límites en cuanto al uso de la fuerza que el poderoso puede ejercitar contra el débil, pero en este caso formidable enemigo.

Dicho lo anterior lo que conviene hacer es en primer lugar aceptar a los talibanes como lo que culturalmente son. Y de allí trabajar con ellos para que comprendan que crear un califato y generar a su vez un nivel de vida aceptable para un pueblo que ya conoció lo bueno y lo malo que el capitalismo puede traer, desmedida corrupción incluida, no es tarea fácil y que requiere flexibilidad así como transformaciones importantes. Paralelamente y con presencia en Kabul, vigilar que no se “desmadren” contra Occidente otra vez, como lo hicieron con Bin Laden. Hay que convencerlos además de que no se pueden pasar la vida matando a quien no está de acuerdo con ellos.

Esperaría que los EEUU pensando desde la perspectiva estratégica, hagan sanar su orgullo herido y reabran su embajada como los mismos talibanes lo han sugerido. No hay nada peor en política internacional que romper totalmente con el enemigo; se pierde la posibilidad de tener influencia. Prefiero el involucramiento (engagement), lo que no lleva necesariamente a “dormir en la misma cama” con quien no es de confiar. “Real politik” en su quinta esencia. Además, recordemos que los espacios vacíos alguien los llena. En esa área donde conviven potencias regionales y de mayor dimensión eso va a pasar. La seguridad internacional y la paz mundial dependen en mucho de la forma en que se proyecte EEUU en esa parte del globo terráqueo.