El Grupo de Estudio Técnico de la FIFA (TSG) defendió el lunes la implementación de las pausas de hidratación durante el Mundial 2026 al considerar que son fundamentales para proteger la salud de los futbolistas y mantener un alto ritmo de juego, aunque reconoció que en algunos casos pueden beneficiar al equipo que está siendo superado.

Durante una conferencia de prensa en Miami, el exfutbolista brasileño Gilberto Silva, integrante del grupo de análisis de la FIFA y campeón del mundo en 2002, aseguró que los descansos han cumplido con el objetivo para el que fueron creados.

«La pausa de hidratación ha funcionado muy bien. Ha servido de gran apoyo, porque correr con ese calor a veces hace que no puedas respirar adecuadamente, pero es importante para la calidad del juego y para la salud de los futbolistas», afirmó Silva.

El exmediocampista añadió que estas interrupciones permiten que los partidos mantengan un mayor nivel de intensidad y favorecen un fútbol más ofensivo. A su juicio, los aficionados también se benefician porque los encuentros ofrecen «más goles y más momentos bonitos».

Las pausas fueron implementadas debido a las altas temperaturas registradas en varias sedes del torneo, donde la sensación térmica ha alcanzado hasta los 40 grados centígrados. La FIFA estableció dos descansos obligatorios por partido, uno en cada tiempo, sin importar las condiciones climáticas específicas del encuentro.

No obstante, la medida ha generado críticas porque también se aplica cuando llueve o cuando un equipo atraviesa su mejor momento ofensivo. Hasta ahora, el torneo registra 12 goles anotados durante los dos minutos previos a alguna de las pausas de hidratación.

El exinternacional argentino Pablo Zabaleta, también integrante del Grupo de Estudio Técnico, reconoció que estos descansos pueden modificar el desarrollo táctico de los partidos. «Puede ser contraproducente» para el equipo que domina el juego, ya que permite al rival reorganizarse y realizar ajustes estratégicos antes del tramo decisivo del encuentro.

Las pausas también han sido cuestionadas por jugadores y entrenadores. El capitán de Países Bajos, Virgil van Dijk, consideró que interrumpen el ritmo del partido, mientras que el seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, sostuvo que la decisión responde a factores ajenos al espectáculo deportivo.

«No le agregan nada y le quitan mucho. Cuando se dividió en cuatro (el partido), no se pensó en el fútbol, se pensó en otras repercusiones», afirmó Bielsa.

Pese a la controversia, el Grupo de Estudio Técnico destacó que la fase de grupos del Mundial 2026 dejó un promedio de 2.96 goles por partido, superior a los 2.5 registrados en Catar 2022 y a los 2.54 de Rusia 2018. Además, el organismo resaltó que el nuevo formato con 48 selecciones ha generado marcadores más amplios, como la goleada de Alemania por 7-1 sobre Curazao.