Muchos profesionales anhelan que la situación académica e investigativa cambie en el país. Entrevisté a un Ingeniero Químico, Luis Carlos Morán Alarcón, quien es originario de Sonsonate, estudió Ingeniería Química en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” UCA. Desde que entró a la carrera de ingeniería supo que quería dedicarse al mundo de la química y a todas las innovaciones, tanto en materia de productos como en procesos. Como uno de sus retos personales y cuando comenzó a conocer de los grados académicos, la idea de ser doctor siempre estuvo latente. Al salir de la carrera, se desempeñó como profesor universitario en la UCA, en el área de ingeniería química, donde pudo desarrollar con otros investigadores científicos.

Estudió el Máster en Técnicas Avanzadas en Química en la Universidad de Valladolid en España. Después del año de estudios de máster, regresó a El Salvador como profesor universitario e impulsó su propia línea de investigación en compuestos bioactivos. De lo aprendido y de experiencia vivida en el exterior, comenzó a buscar las oportunidades para encontrar contratos predoctorales para iniciar los estudios del tercer nivel académico, el doctorado, después de varios rechazos lo pudo lograr.



Actualmente, cursa el segundo año del doctorado en energías renovables en la Universidad de Jaén, España, específicamente en la línea de investigación “Evaluación y aprovechamiento de los recursos biomásicos” parte de investigación, TEP-233, Investigación Ingeniería Química y Ambiental. Su proyecto de investigación se centra en la valorización de biomasas derivadas de la industria oleícola y aguacatera, para obtener bioproductos para usos como: biocombustibles, antioxidantes, y compuestos de valor agregado, desarrollando procesos eficientes, más sostenibles, económicamente viables.

¿Cómo evalúa la educación universitaria en El Salvador? Como todo, siempre hay oportunidades de mejora, en el caso de la educación universitaria en El Salvador, se ha caracterizado por centrarse en contenidos teóricos, y alejada de la industria, esa interconexión que es necesaria a veces se ve muy ausente. Esa responsabilidad es de ambas partes, tanto de la academia como de la industria, hay que buscar lazos que unen más que ideas que separan. También falta la innovación en el ámbito educativo, buscar estrategias modernas, nuevas herramientas y principalmente desarrollo de material propio. El estudiantado no ve proyección de sus estudios, es decir, estudiar no significa crecimiento, al contrario, lo ven como algo innecesario.

¿Cómo analiza las oportunidades laborales para los profesionales en El Salvador? Limitado, el ámbito industrial cada vez es más limitado, pocas empresas diversificadas en el ámbito técnico. Hablo desde el punto de vista como ingeniero químico, para los que no saben el fin de la carrera en escalamiento y desarrollo de procesos industriales a gran escala, para explicarlo de una forma fácil, una soda el químico lo diseña a escala de laboratorio, el ingeniero químico lo escala para producir litros o tanques de miles de litros. Con esta limitante, nos vemos vistos en el país que el ingeniero químico funge muchas veces como químico e ingeniero químico. La industria química se limita a ámbitos bastante reducidos, limitando las oportunidades a los profesionales. Además, muchas empresas, han dejado de lado los perfiles intrínsecos de las carreras universitarias para suplir perfiles alejados de las esencias de las carreras.

¿Qué piensa sobre la ciencia en El Salvador, hay apoyo? La ciencia en El Salvador es vista como un obstáculo y como un gasto innecesario. A pesar de las políticas gubernamentales e institucionales para desarrollar la ciencia, esta sigue siendo limitada comparada con otros países de la región. Algunas universidades han intentado con convenios con instituciones extrajeras desarrollar investigaciones científicas y que son de mucho desarrollo. Lastimosamente, como antes lo he mencionado la visibilidad, y lo defino con esta frase “creemos poco lo que hacemos”, y lo hablo como investigador que he sido, pensamos que lo que hacemos no tiene el nivel científico, pero es un error que debemos salir, hay que superar el síndrome del impostor muchas veces. Hay pocos recursos destinados propiamente para desarrollar ciencia, además de investigación aplicada, que al final no termina siendo aplicada porque nunca se lleva a un fin.

¿Por qué cree que muchos profesionales emigran? Falta de oportunidades definitivamente. Cuando observas que has estudiado 5 años de carrera y te ves en el reto de las entrevistas laborales que las ofertas son decepcionantes y los requisitos son inalcanzables, por ejemplo, que requiere experiencia, pero las empresas no están abiertas a recibir pasantes o que se hagan trabajo gratis, o salarios muy bajos que apenas alcanzan para llegar a fin de mes. En mi caso, salir del país se debió más a las limitantes, a la falta de crecimiento laboral en el ámbito científico. Buscar oportunidades de desarrollar una carrera investigadora, sin miedo por parte de muchos colegas y compañeros verme la carrera investigadora como de segunda o no tener habilidades como ellos por estar en la industria se ve más notorio.

¿Usted regresaría a El Salvador para impartir sus conocimientos? Después de las experiencias vividas, me encantaría regresar, pero lastimosamente no veo motivación ni estrategias para motivar que investigadores y científicos que estamos afuera podamos desarrollar ahí nuestra labor. Sinceramente, las condiciones actuales de El Salvador, a pesar de que duele estar lejos, no son propicias para el desarrollo científico, específicamente en áreas científicas, como la química, biología, física e ingeniería, etc. En lo personal me gustaría regresar, seguir educando y desarrollar investigación científica de calidad. El Salvador es rico en muchas biomasas con potencial para desarrollar biorrefinerías a toda escala, obtener productos de alto valor que pueden ser comercializados. Esto debido a la gran diversidad de flora que se posee.

¿Piensa invertir en El Salvador en un proyecto científico o de investigación? Siempre, a pesar de estar lejos, he apoyado en estos dos años diferentes proyectos, el más importante hasta ahora la organización del Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Ingeniería Química y afines que se desarrollará este año en el país, que reunirá a estudiantes de carreras afines a la ingeniería química de toda Latinoamérica. Mi vínculo con el país no quiero que desaparezca, al contrario, si puedo servir de enlace para desarrollar proyectos que pueden beneficiar al país, siempre será una carta sobre la mesa. Lastimosamente, de forma particular, invertir en proyectos financieramente siempre será una limitante. En forma de conclusión, la innovación, el desarrollo científico y la educación deben de evaluación, adaptarse a la juventud y sí a entender lo que la industria necesita, sin perder lo fundamental del conocimiento. También nunca perder el objetivo de los sueños trazados. “Nunca cambiar la meta, pero si el camino para lograrlo” a veces ese camino no es fácil, pero cuando se cumple cada uno de los sueños logrados es más satisfactorio.

Es importante que los profesionales vengan a El Salvador a poner en práctica sus conocimientos.

• Fidel López Eguizábal es Docente de la Universidad Francisco Gavidia flopez@ufg.edu.sv