La agricultura salvadoreña enfrentará un escenario restrictivo durante la siembra postrera de este año. El último informe agrometeorológico del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) detalla que los meses de agosto y septiembre presentarán acumulados de lluvia inferiores a sus promedios históricos debido al acoplamiento definitivo del fenómeno de El Niño.

Para el mes de agosto se proyecta un promedio nacional de lluvia de apenas 231.7 milímetros, frente a la norma histórica de 305.5 milímetros (mm), lo que clasifica al mes en la categoría de «bajo lo normal».

En septiembre, aunque sí lloverá, mantendrá una tendencia a la baja, estimándose un acumulado de 309.2 mm ante un promedio histórico de 362.6 mm. En total, el trimestre de agosto a octubre (ASO) cerrará con un déficit promedio nacional de más de 100 milímetros de agua.

Las lluvias ya habían empezado tenido déficit en este 2026 desde mayo el cual tuvo un déficit del 41 %, producto de las condiciones secas que predominaron, además, hubo una ola de calor desde el 4 hasta el 25 de mayo, la más larga registrada.

Solo el mes de junio se acercó a un promedio superior, aportando 296.6 milímetros, a pesar del paso de la tormenta tropical Cristina, un promedio por debajo a los 310.7 milímetros esperados.

El déficit de lluvia se ha profundizado dado el inicio temprano de la canícula, fechado el 23 de junio, misma jornada en el que inició la primera sequía meteorológica.

En julio, Medio Ambiente señala que a pesar de algunas lluvias provocadas por el paso de ondas tropicales, registró una segunda sequía meteorológica de categoría fuerte. En su momento, el MARN dijo que alcanzó los 22 días secos consecutivos en oriente.

Ahora, la confirmación de las agencias internacionales de la instalación del Niño complica más el panorama sobre las lluvias, y no solo para El Salvador sino en toda la región. Esta semana la Oficina Nacional de Adminsitración Oceánica y Atmosférica de Estados Unindos (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó que existe un 69 % de un fenómeno del Niño fuerte, incluso, mayor que el de 1950.