La MET Gala no solo se trata de alta costura y de creatividad, sino de que la percha esté a la altura del atuendo: condición, performance y catwalk.
Sabemos que el tema era “Karl Lagerfeld: A Line of Beauty”, en honor al desaparecido diseñador, pero esta no es una indicación como tal, especialmente en un 2023 disruptivo y audaz.
La gala es organizada por Anna Wintour, a beneficio del Museo Metropolitano de Nueva York (MET).
Bad Bunny llegó más recatado que en otros eventos, y en ese sentido cumplió con el factor sorpresa. Pero aparte de la pureza de su traje de Jacquemus y su estola, el escote fue crucial para hacer la noche recordable.
Jennifer López es toda una emperatriz del glamour y con una exquisitez avasallante de “menos es más”, se ganó nuestro “sí” en su Ralph Lauren. A sus 53, la diva del Bronx es la envidia de cualquier veinteañera.
La embarazadísima Rihanna también se apareció en un Valentino convertible. Las pestañas sobre sus lentes le quitaron el glam al conjunto, pero por fortuna prescindió de ellas y de su cubierta de rosas.
La acompañó su pareja ASAP Rocky.
Doja Cat literalmente se convirtió en una gata con un conjunto fulminante de Óscar de la Renta. El trabajo de maquillaje y caracterización fue fenomenal. Totalmente sí.
Anne Hathaway se acercó a saludar a nuestra Salma Hayek, y juntas se hicieron una foto inolvidable con Jared Leto, quien optó por disfrazarse de gato.
Kendall Jenner tenía la responsabilidad de ser la estrella de la gala, como modelo y celebridad del momento. Y aunque no llegó de la mano de Bad Bunny, se consagró como la más acertada en un look brutal de Marc Jacobs.
“Out of order, totally IN”, el modelo Alton Mason se convirtió en el primer hombre de color en desfinar para Chanel, con su bride dress y el pecho al aire.
El rojo escarlata de Valentino se notó a mil kilómetros de distancia, con el galán de “The Last of Us”, Pedro Pascal, quien fue de los pocos caballeros que se atrevieron a llevar shorts y botas, muy atinado.