Leite, quien representó al estado de Rondonia, es divorciada, madre de tres hijas y una reconocida modelo en la industria de la moda y publicidad. Su participación en el concurso fue posible gracias a la eliminación del límite de edad en Miss Universo en 2024. Con su cabellera gris y su presencia imponente, ella demostró que la belleza no tiene edad y que la confianza y la experiencia son valores cruciales en la pasarela.
Aunque no logró llegar al cuadro de finalistas, la modelo presume un espectacular cuerpo en redes sociales y se convirtió en un símbolo de inspiración para muchas mujeres que sueñan con desafiar los estereotipos de belleza tradicionales. Su participación abrió las puertas para que futuras generaciones de mujeres maduras tengan la oportunidad de competir sin restricciones.