El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, rechazó este sábado todos los argumentos esgrimidos por Estados Unidos en su decisión de abandonar la agencia sanitaria de Naciones Unidas y advirtió que la «notificación de la retirada pone en peligro la seguridad tanto de Estados Unidos como del mundo».

«Como miembro fundador de @WHO, Estados Unidos de América ha contribuido significativamente a muchos de los mayores logros de la OMS, incluida la erradicación de la viruela. La OMS siempre ha colaborado con Estados Unidos y todos sus Estados Miembros, con pleno respeto a su soberanía. Lamentablemente, las razones esgrimidas para justificar la decisión de Estados Unidos de retirarse de la OMS son falsas. La notificación de la retirada pone en peligro la seguridad tanto de Estados Unidos como del mundo», fue la expresión del director de la OMS.

El líder de la organización sanitaria mundial dijo esperar que Estados Unidos se integre activamente «en el futuro» y prometió colaborar con todos los países del mundo.

El secretario de Salud de EEUU, Robert Kennedy Jr., conocido por su escepticismo sobre las vacunas y su afinidad por la difusión de datos pseudocientíficos, denunció que la OMS se guiaba por «una agenda politizada y burocrática impulsada por naciones hostiles» y que, durante la pandemia, impuso restricciones directamente responsables de la muerte de estadounidenses.

La pandemia, cabe recordar, se cobró las vidas de más de 1.2 millones de norteamericanos (el país del mundo con más muertos y el 16º en el apartado de víctimas mortales por millón de habitantes) y dejó más de 100 millones de afectados durante la primera Administración Trump.

El director de la OMS tuvo que salir a redes sociales para indicar que en ningún momento recomendó a los gobiernos del mundo la imposición de mascarillas o vacunas y jamás recomendó confinamientos. Sus peticiones para el uso de las máscaras de protección fueron meras recomendaciones, como las que extendió al distanciamiento social y a la inoculación.

«La OMS apoyó a los gobiernos soberanos con asesoramiento técnico y orientación, desarrollados a partir de la evidencia emergente sobre la COVID-19, para que pudieran tomar decisiones políticas que beneficiaran a sus ciudadanos», indicó Tedros, antes de asegurar que «cada gobierno tomó sus propias decisiones, en función de sus necesidades y circunstancias».

También, en redes sociales, la epidemióloga jefe de la OMS, la estadounidense Maria Van Kerkhove, respondió a las mismas acusaciones formuladas por el subsecretario de Salud de EEUU, Jim O’Neill, quien acusó a la agencia de la ONU de «ignorar las primeras advertencias sobre la COVID-19 de Taiwán en 2019, fingiendo que Taiwán no existía», y criticó especialmente a los «eurócratas de Ginebra».

«Todo falso», respondió Kerkhove. «Sé de primera mano, como responsable técnico de la COVID-19, que la OMS detectó la señal de Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019», indicó Kerkhove en referencia al origen del virus.

«Taiwán no nos avisó: nos pidió información ese mismo día. No ignoramos a Taiwán, no ignoramos la ciencia, y la OMS nunca recomendó confinamientos», zanjó.

Contribución de EEUU

Más tarde, la OMS publicó un comunicado genérico en el que lamentó la retirada de Estados Unidos y recordó su «significativa contribución» como miembro fundador del organismo a logros como la erradicación de la viruela y los avances contra la polio, el VIH, el ébola, la gripe, la tuberculosis, la malaria, enfermedades tropicales desatendidas, resistencia antimicrobial o seguridad alimentaria.

«La OMS por consiguiente lamentó la notificación de Estados Unidos sobre su retirada de la OMS, una decisión que hizo menos seguro tanto a Estados Unidos como al mundo», argumentó el organismo.

En cuanto a las acusaciones sobre que la OMS «destrozó y empañó» a Estados Unidos, respondió que «lo contrario fue cierto». «Como hicimos con todos los Estados miembro, la OMS siempre buscó relacionarse con Estados Unidos de buena fe, con total respeto a su soberanía», alegó.

La OMS reivindicó además la gestión de la pandemia de COVID-19 y su imparcialidad y respeto a la soberanía nacional de cada uno de los 194 países miembros.

«Esperamos que Estados Unidos regrese en el futuro a una participación activa en la OMS. Mientras tanto, la OMS seguirá estrechamente dedicada a trabajar con todos los países para lograr su misión fundamental y mandato constituyente: el más alto estándar de salud como derecho fundamental para todo el mundo», resaltó.