El hijo de Alegría, Erick Flakoll, anunció que las cenizas de su madre serán repartidas entre ambos países, donde vivió la poeta.
En Nicaragua, las cenizas fueron colocadas en una urna del cementerio de Santo Domingo, ubicado en las afueras de Managua, junto a su esposo, el escritor norteamericano Darwin J. Flakoll, fallecido en abril de 1995.
Su hija, Patricia, leyó el poema “Testamento”, previo a la misa celebrada hoy, mientras que la poeta Michelle Nadjis recordó a la escritora con el pomea “La Ceiba”.
“Me decía que cuando muriera quería un entierro alegre, si lagrimas con música y danza y estar juntos con vista hacia el momotombo y Motombito (…) murió como ella quería rodeada de sus cuatro hijos”, dijo la hija de la poetisa al leer una carta con la que recordó el legado de su madre.
Claribel Alegría era hija del médico nicaragüense Daniel Alegría y de la salvadoreña Ana María Vides. Cuando tenía solo nueve meses de edad, sus padres, forzados por el dictador Anastasio Somoza, tuvieron que exilarse en Santa Ana, San Salvador.
A sus siete años fue testig, de la masacre de los años 30, donde murieron más de 30 mil campesinos. Estos hechos marcaron su vida en las luchas sociales y a favor de los desposeídos.
La poeta, la primera mujer en Centroamérica en ser galardonada con el Premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana 2017, también residió en México, Chile y Paris. Parte de su vida madura residió en Mallorca, y desde finales de 1979 se trasladó a vivir a Nicaragua.
En El Salvador, Alegría será recordada a través de un homenaje póstumo. Para el 14 de febrero está programada una actividad en la Embajada de Nicaragua en El Salvador, donde se recordarán sus libros y legado poético.
La presidenta de la Fundación Claribel Alegría, Susana Reyes, estuvo presente en el funeral en Managua y confirmó que se realizará una exposición en el restaurante Los Ranchos, donde también se dará lectura a sus poemas