Cada día laborado en trabajo comunitario, en la fase de confianza, les disminuye la condena a los reos. / Cortesía

Piocha en mano y con la vigilancia permanente de  cus­todios, una cuadrilla de hombres con camisas amarillas se confunden con los lugareños en los trabajos de excavación donde serán edificadas 64 viviendas para familias desalojadas de la finca El Espino, por una orden judicial.



Esos hombres son reos condenados, adultos y jóvenes, que desarrollan jornadas de trabajo desde las 8:00 de la mañana hasta las 3:30 de la tarde, bajo la supervisión de personal del Ministerio de Obras Públicas que registra las horas trabajadas de cada interno.

Seleccionados por su buen comportamiento, el grupo de internos trabaja con habitantes de la comunidad El Espino en la construcción de condominios, en un predio que les concedió el Ministerio de Hacienda, contiguo a la Cancillería, en Antiguo Cuscatlán.

Los internos vienen del Centro de Detención Menor (CDM), que funciona contiguo al penal La Esperanza, conocido como “Mariona”, y son parte de los 1,704 privados de libertad que están en fase de confianza y semilibertad en la Dirección General de Centros Penales.

“Quiero recuperar mi libertad lo más pronto posible, y le pido a Dios que nos pueda sacar”, expresa Héctor David Ayala Cruz, de 52 años, uno de los internos que trabajan en el proyecto habitacional.

Los reos fueron seleccionados por su buen comportamiento. / DEM

Mientras excava los cimientos de los futuros condominios relata que el día lo siente “cortito” y que así va sumando semanas, hasta que llegue el día de terminar su condena de cuatro años.

A lo lejos, doña Morena Inglés observa a la cuadrilla de hombres que se mezclan con los habitantes de El Espino que también laboran en la construcción. Tiene 43 años de vida, los mismos de pertenecer a la comunidad, por la que elevó la voz en protestas para evitar el desalojo, en mayo de 2018.

“Toda la vida he vivido aquí. La lucha ha sido dura, el Señor fue grande y nos permitió estar aquí”, reflexiona y agradece a los reos que redimen sus penas con trabajo comunitario.

El pasado 21 de diciembre de 2018, la Asamblea Legislativa acordó transferir a la comunidad El Espino un terreno propiedad del Estado para la construcción de viviendas, bajo la coordinación del Fondo Nacional para la Vivienda Popular (Fonavipo).

En los trabajos de edificación de las viviendas también está Luis Antonio Chacón, de 30 años de edad, un enfermero que ahora está en la fase de confianza de Centros Penales, quien dice: “Ya aprendí la lección y no quiero volver a cometer un nuevo error, quiero a mi hijo y a mi familia”, manifestó.

El sistema penitenciario capacita constantemente a la población penitenciaria en los oficios de carpintería, electricidad, fontanería, para que puedan rehabilitarse y reinsertarse, al recobrar su libertad. Al menos 700 han sido asignados a delegaciones para hacer trabajos de reconstrucción.

Los reos trabajan junto a los habitantes de la comunidad El Espino. / Cortesía