Rosas y velas en una mano, además de un manojo de oraciones eran los elementos con los que fieles católicos llegaron ayer a la basílica de Guadalupe, en Antiguo Cuscatlán, La Libertad.
Desde las 6:00 a.m., la parroquia tenía organizada una comisión que recibía los regalos a la morenita de América, y coordinaba los eventos de fe.
La familia Lira visita el templo de la Virgen de Guadalupe desde Zaragoza; Gabriela Lira lleva a sus cuatro hijos, luego que su mamá le inculcara el fervor mariano desde bebé. “Mi mamá nos iba diciendo que, aparte de venir a ver a la Virgen, era para pedirle algo, agradecerle y siempre traerle un ramo de rosas...en agradecimiento él es la ofrenda”, dice señalando a su bebé de 10 meses.
María Julia llegó desde Mejicanos dispuesta a pasar hasta la madrugada. Su razón: agradecer a la madre de Dios, por permitir que su primo no fuera apresado por la policía migratoria en Estados Unidos, en una redada de hace cuatro años. Hoy, la festividad sigue entre rosas, velas y camándulas de oraciones en La Ceiba de Guadalupe.
“Para qué ir a los Estados, si aquí nomás hay dólares” Cayetano González tiene 72 años de vida y 55 de vender tecomates en la basílica de Guadalupe en Antiguo Cuscatlán. Viaja desde su natal Petén, Guatemala, cada noviembre, con su cosecha de tecomates. Relata que empezó a venir al país cuando había tren y colones, ahora asegura: “Para qué ir a los Estados (Unidos) si aquí nomás hay dólares”.
Foto: J.C. Villafranco
Ayer en la tarde, la iglesia se preparaba para la vigilia de la víspera. / Juan Carlos Villafranco
Cuadros y rosarios son parte del comercio en los alrededores de la basílica. / Juan Carlos Villafranco
Los devotos acamparon para no faltar a la fiesta mariana. / Juan Carlos Villafranco.
Los devotos acamparon para no faltar a la fiesta mariana. / Juan Carlos Villafranco.