En la saga se realizan carreras ilegales conocidas como "tomas de las calles", en las que una multitud se junta de noche para escuchar rugir a alta velocidad los motores de los vehículos en las vías de la ciudad.
Para Damian Kevitt, vecino y fundador de la asociación Streets Are For Everyone (Las calles son para todos, SAFE), "Rápido y furioso" permitió "glorificar una actividad ilegal" al transformar Angelino Heights en un "destino turístico para las carreras callejeras ilegales".
"No había carreras callejeras en el barrio antes de que 'Rápido y furioso' se filmara aquí", agrega.
Bella, otra residente del barrio que no quiso dar su apellido, afirma que sus hijos sufren traumas por el ruido que los automóviles hacen de noche, y el miedo de ser aplastados.
Los estudios Universal deberían cambiar de lugar de rodaje, declara, mientras que SAFE exige a la ciudad instalar reductores de velocidad y a decretar una política de tolerancia cero hacia las carreras callejeras.
La asociación también pidió a Universal Pictures agregar una mención en las películas de "Rápido y furioso" para incitar a la gente a no participar en las carreras ilegales.
Universal no respondió de inmediato a una solicitud de la AFP.
El primer filme de "Rápido y furioso" salió en 2001 y la franquicia se ha convertido en la octava serie cinematográfica más taquillera de la historia, con más de 6.600 millones de dólares en todo el mundo en diez películas.
"Rápidos y furiosos 10", la onceava entrega de la saga, está prevista para mayo.