Canadá mostró este domingo un frente de unidad en respaldo al primer ministro Mark Carney y su decisión de enfrentar las medidas comerciales de Estados Unidos, luego del fracaso de las negociaciones entre ambos países y la entrada en vigor de nuevos aranceles estadounidenses del 50 %.
El apoyo a Carney se extendió entre primeros ministros provinciales, organizaciones sindicales y medios canadienses. Incluso el líder conservador Pierre Poilievre, habitualmente crítico del mandatario, sostuvo que el país no podía aceptar «un mal acuerdo» y pidió mantener la unidad nacional frente a los gravámenes estadounidenses.
Carney explicó el sábado que las últimas condiciones planteadas por Washington amenazaban la soberanía de Canadá, restringían su capacidad para negociar acuerdos comerciales con otros países y perjudicaban sectores estratégicos, entre ellos la industria automotriz. La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, respaldó abandonar las negociaciones, aunque cuestionó la respuesta arancelaria de Ottawa.
El respaldo también llegó desde el sector sindical. Unifor, el mayor sindicato del sector privado canadiense y con amplia presencia en la industria automotriz, consideró que los negociadores hicieron «lo correcto» al retirarse de las conversaciones y reclamó represalias estratégicas contra Estados Unidos.
Los nuevos aranceles estadounidenses del 50 %, vigentes desde la medianoche del sábado, afectan exportaciones canadienses valoradas en unos $20,000 millones, principalmente manufacturas. Canadá anunció que responderá «dólar por dólar» a partir del próximo 8 de septiembre.
El Royal Bank of Canada (RBC) calcula que los nuevos gravámenes podrían reducir alrededor de cuatro décimas el Producto Interno Bruto (PIB) canadiense. Entre los sectores más expuestos figuran la electrónica, los textiles, muebles, madera y papel, mientras empresarios advierten que la incertidumbre comercial podría frenar inversiones.
El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó este domingo y volvió a acusar a Ottawa de mantener un trato comercial desfavorable para Estados Unidos.
«¡¡¡Canadá quiere los beneficios de ser un estado, sin serlo!!! Además, durante muchos años han impuesto enormes aranceles a nuestros magníficos agricultores. ¡¡¡Se acabó!!!», publicó el mandatario en Truth Social.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, aseguró además que «no hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses».
La escalada comercial también provocó críticas dentro de Estados Unidos. Gobernadores demócratas cuestionaron los aranceles contra Canadá por sus posibles consecuencias para los productores estadounidenses, mientras el exvicepresidente Mike Pence advirtió que la disputa entre ambos países representa nuevos riesgos para la economía estadounidense en momentos de elevados costos para los consumidores.
