El crucero MV Hondius abandonó este lunes el puerto de Granadilla, en Tenerife, luego de completar la evacuación de pasajeros y parte de la tripulación tras el brote de hantavirus detectado durante la travesía. El barco zarpó rumbo a Róterdam, en Países Bajos, donde será sometido a un proceso de desinfección.
La salida del buque ocurrió después de que las autoridades españolas finalizaran el desembarco de seis pasajeros y 20 tripulantes, quienes fueron trasladados en autobuses de la Unidad Militar de Emergencia hacia el aeropuerto Tenerife Sur. Desde ahí partirían dos vuelos con destino a Países Bajos.
Mientras el operativo concluía en Tenerife, el Ministerio de Sanidad de España confirmó que un pasajero español del crucero dio positivo provisional a hantavirus tras una prueba PCR realizada en el hospital militar Gómez Ulla, en Madrid. El hombre no presenta síntomas y permanece aislado bajo vigilancia médica mientras se realiza una segunda prueba para confirmar el diagnóstico.
Las autoridades sanitarias indicaron que los otros 13 pasajeros españoles evacuados dieron negativo y continúan en cuarentena preventiva en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel del centro hospitalario madrileño.
En Francia, la situación sanitaria mantiene bajo alerta a las autoridades luego que una pasajera francesa infectada con hantavirus permanece ingresada en cuidados intensivos en estado “estable”, según informó el primer ministro Sébastian Lecornu. Los otros cuatro ciudadanos franceses repatriados desde Tenerife continúan con resultados negativos y permanecen aislados en el Hospital Bichat de París.
“Nuestra compatriota positivo al hantavirus sigue en reanimación en un estado estable”, declaró Lecornu en redes sociales. Además, aseguró que otros pasajeros franceses considerados contactos de alto riesgo están bajo estricta vigilancia sanitaria y aislamiento reforzado.
El brote en el MV Hondius dejó hasta ahora tres fallecidos confirmados por la cepa Andes del hantavirus. El primero fue un ciudadano neerlandés de 70 años que enfermó durante la travesía iniciada el 20 de marzo desde Ushuaia, Argentina. Días después murió su esposa en Sudáfrica y posteriormente falleció otra pasajera a bordo del barco.
El crucero permaneció varios días fondeado frente a Cabo Verde luego que las autoridades locales negaran su ingreso al puerto por razones de seguridad sanitaria. Tras la intervención de la Organización Mundial de la Salud (OMS), España autorizó finalmente la llegada del barco a Tenerife, donde fueron evacuadas unas 120 personas entre pasajeros y tripulación.