Se necesita de dos para bailar tango, dice la expresión y para ser francos, no creo que a nuestros políticos les interese mucho dialogar o llegar a acuerdos. Todos quieren alcanzar una posición de fuerza para dominar al otro; en el fondo, el problema fundamental es que no hemos superado como país el trauma del conflicto armado y lejos de pensar en la armonía y la convivencia, los políticos siguen pensando, como en la guerra, en acabarse los unos a los otros.
El problema es que ahora la sola mención de la palabra “Diálogo” o la búsqueda de acuerdos y consensos, está devaluada. Ya nadie quiere ir a mesas de mentira donde se da la palabra a 200 representantes de cualquier cosa y no se resuelve absolutamente nada. Y eso es sumamente peligroso para el país.
Supongo que Andión, quien tenía todas las buenas intenciones, entendió rápidamente que esto no iba para ningún lado y lo informó rápidamente al Secretario General de la ONU que prefirió no perder más su tiempo y sus energías, cuando hay tantos líos en Siria, Corea del Norte o Venezuela.
Los partidos políticos tienen en mente ganar las próximas elecciones, no solucionar los problemas nacionales, y mucho menos cediendo terreno al adversario en una búsqueda de consensos y, por supuesto, por eso hicieron fracasar el diálogo o al menos, no manifestaron interés alguno en él.
El problema es que con todas esas heridas abiertas, quien gane las elecciones del 2019, tendrá que buscar cómo dialogar porque la situación que va a heredar el próximo mandatario, es para hacer una peregrinación de rodillas.