Doña Evelyn de Sol es una reconocida columnista en El Salvador, quien una vez dejó una carrera en las artes para dedicarse a ser esposa y madre de siete hijas. Junto a su esposo, el empresario Mario Andrés Sol Bang, con quien se casó de 21 años en 1956, llegó a celebrar 68 años de matrimonio, hasta que este falleció en 2021.
Nacida un 23 de julio de 1935 en San Salvador, la jovencita Evangelina del Pilar Caminos López Molina Guirola (nombre que más tarde redujo a Evelyn Caminos) también fue elegida Reina del Café en 1953 en el Casino Juvenil Salvadoreño. «Luego, ya en el evento a nivel de Centroamérica quedé de segunda, no lo gané tristemente, pero no importa, tuve una participación importante», recuerda.
Aquel año también fue elegida Reina del Hipódromo Las Colinas, donado por la dinastía Guirola en Santa Tecla y que más tarde se convertiría en el Parque Recreativo El Cafetalón. «Teníamos siempre carreras ahí, me llamaban para que fuera a ponerle las medallas al jinete, o al caballo también ponerle sus adornos y sus coronas», cuenta Doña Evelyn.
«En el mismo tiempo me eligen reina de los Leones en El Salvador, me llevan a Costa Rica y ahí gané el reinado de Centroamérica», relata. Fue así como viajó a San José, donde fue coronada Reina del Distrito «D» Istmania 1953-1954 de Lions International (Asociación Internacional de Clubes de Leones), trayendo una de las primeras coronas internacionales a El Salvador.

Aquel triunfo propició que su amiga Maribel Arrieta Gálvez, Miss El Salvador 1955 y Primera Finalista de Miss Universo en ese mismo año, le sugiriera traspasarle la corona en 1956, pero la rubia lamentó que esto no fuera posible, ya que ese año Evelyn decidió unirse en matrimonio y comenzar su propia familia.
Hoy en día, con una familia extendida que incluye a 21 nietos y 21 bisnietos, y a las puertas de sus 91 años, doña Evelyn de Sol luce vibrante en una celebración permanente de la vida; sigue dedicándose a las artes, escribiendo para un periódico local, cantando con una voz privilegiada y siendo parte de uno de los coros dominicales de la Parroquia San Benito, además de figurar con sus historias en las redes sociales, a través de videos que la convierten en una verdadera influencer y creadora de contenidos.
«La verdad que mi juventud fue movida, pero sólo duró como dos o tres años porque mi esposo me tomó y nos casamos: ‘ya no volvés a andar en esas cosas’ y así fue la historia…»
Evelyn Caminos de Sol
Artista salvadoreña.
Entonces ya se dedicó sólo a ser mamá y esposa…
Esposa, criando siete hijas, dedicada al hogar y luego finalmente, porque yo llevo el arte en las venas, me dejó cantar cuando ya mis hijas cantaban en shows. Y no es que me tuviera presa, ¡no! Yo no quería tener discusiones, sabía que él era sumamente celoso y que no le gustaba que me vieran, yo aceptaba esas cosas por mantener la paz y la tranquilidad.
Mientras mis hijas cantaban yo era feliz y entonces al fin él mismo me dijo: ‘tenés que ir a cantar con tus hijas’ y así empecé a cantar, ahí están mis fotos cuando yo cantaba de jovencita y luego ya con mis hijas o sola, pero siempre ofreciendo mis canciones para caridad, para Dios, para quedar bien con las personas necesitadas, porque siempre eran para organizaciones y causas como Sí a la vida, Ayúdame a vivir, Hogares Crea…
Y luego la pintura también lo hice, pinturas para donarlas para caridad, con la finalidad de hacer algo con los talentos que Dios me ha dado, porque los talentos eso significan: Dios te va a preguntar qué hiciste con tus talentos…

Cuéntenos de esta fotografía con Coca-Cola…
Esta foto es histórica porque Coca-Cola, después de que fui electa Reina del Café me contrató para hacer un anuncio de ellos y así salió en los periódicos y todo, y luego la hicieron en grande y la pusieron en el Aeropuerto de El Salvador que era en Ilopango, cuando era el edificio aquel divino, ese lo amamos de cipotas, tendría yo 17 años…
¿Cómo fue su amistad con Maribel Arrieta Gálvez (1934-1989)?
Con ella fuimos al colegio La Asunción juntas, ella era un año mayor que yo, compañera de mi hermana Clara (Clara de Quiñonez, después) y fuimos amiguísimas toda la vida. Teníamos un grupo muy bonito y crecimos juntas en el colegio y hasta que esta beldad sale, porque Maribel era espectacular, siempre lo fue.
Y cuando ella tiene su cáncer nos destrozó al grupito que siempre la rodeamos, fue muy triste su enfermedad y bueno, cosas de la vida, la quise mucho con todo mi corazón, mis padres y los padres de ella fueron amigos, y sus hermanos también me conocen. Fue triste ver que una mujer tan lindísima y tan jovencita muriera tan joven.
Se dice que era una mujer muy sencilla…
Sencillísima, ella no andaba con ínfulas de nada, ni que ‘mírenme porque yo soy linda’, era espectacular y mejor que la Marilyn Monroe con quien la comparaban, era mil veces más linda.
Ella llegó a sugerirle que quería legarle la corona de Miss El Salvador a usted…
Sí, ella me decía: ‘es que si no te hubieras casado tan pronto, fijate, yo te hubiera podido coronar y hubieras ido también a viajar, que es lindo ser la reina casi universal’, porque ella fue por un accidente [el presunto exceso de bronceado] que no fue la Miss Universo, porque era la más linda. Ni comparar con la que quedó [Hillevi Rombin (1933-1996), de Suecia]. No ha habido una mujer tan linda de Miss Universo, quedó de segunda, así es la vida.

Podemos decir que Doña Evelyn fue reina de belleza, cantante, pintora y hasta modelo…
¡Escritora!
Y escritora porque tiene dos libros también…
- «Mi boda, Guía para una boda perfecta» (1988) y «Al filo de mi pluma» (2012)
También tuve que ser diseñadora de ropa, porque a mí me encanta, creo que ese fue otro talento que Dios me dio, de tener un gusto de combinar cosas, y también se lo ofrezco a Dios. Tuve que hacerlo en Guatemala porque nos quedamos sin dinero, a mi esposo por la Reforma Agraria le quitaron su hacienda, y tuve una boutique que se hizo muy famosa, se llamaba BELLO y eran las iniciales de las cuatro socias, una de ellas era una de mis hijas que se llama Beatriz, cerquita del Camino Real, en la Zona 10.
Hicimos algo muy lindo para el Club Rotario, que también es de caridad. Mis modelos -porque yo era la diseñadora- con huipiles de Guatemala, tejidos. Se llenaban (los eventos) y los vendíamos como pan caliente, es más, los suéteres que yo diseñé terminaron vendiéndose hasta en canastos, que yo les decía la boutique canasto, porque ahí se conseguían las cosas baratas, y yo decía: ‘ si yo hubiera mandado esto a [registrarlo] como dueña del diseño, hubiéramos hecho platal…
Yo le estaba ayudando a mi esposo porque no teníamos… Él empezó a ver cómo volvía a empezar todo y lo que hice fue ayudarle con esta boutique para las necesidades urgentes, a veces no había cómo pagar los colegios… yo le ayudaba en lo que podía y creo que lo hice bastante bien.
