Después de un fuerte deterioro en los indicadores de riesgo en los últimos dos años, la agencia financiera Exor prevé que el perfil de la economía salvadoreña mejore en el mediano y largo plazo.

En un análisis sobre la situación fiscal y económica de Centroamérica, Exor inclinó la balanza a favor de El Salvador después de concluir “con éxito” dos operaciones de recompra de bonos y completar el pago del vencimiento de $800 millones en eurobonos el pasado 24 de enero.



Esto “implicaría paulatinamente una mejora de la curva de bonos soberanos y una mejora en los precios de los títulos valores”, señaló Exor, al tiempo recordó que el rendimiento de las emisiones a 10 años (de 2032) de El Salvador supera el 20 %, mientras que para Guatemala, Honduras y Costa Rica es mejor al 10 %.

El mismo optimismo ha mostrado el ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya, quien, dos días después de concretar el pago, dijo que “es un mensaje de confianza” y el riesgo país “debería bajar”.

En medio de fuertes presiones, El Salvador sacó al mercado dos ofertas de compras anticipadas de los bonos 2023 y 2025, esto le permitió reducir el pago de $800 millones a $624 millones del primer vencimiento, mientras que para el segundo quedan pendientes $347 millones.

En el mercado hay varios análisis del riesgo, pero los principales corresponden a las notas otorgadas por las calificadoras y el Indicador de Bonos Emergentes (EMBI), que mide el nivel de certeza de pago de un emisor emergente.

En ambos, El Salvador mostró un fuerte deterioro en 2022. Su calificación se encuentra en el grupo de las “CCC”, otorgado para los países con perfiles especulativos, mientras que el EMBI llegó a su nivel más alto al superar los 30 puntos.

Un panorama más retador.

El informe de Exor recuerda que el dinamismo económico de la región estuvo marcado en 2022 por altos niveles de inflación, precios exacerbados de las materias primas (sobre todo del crudo), distorsiones en la cadena de suministro y el conflicto en Ucrania.

El panorama económico y fiscal no se vislumbra del todo optimista para los países del istmo con fuertes vencimientos para la próxima década, destaca la financiera. En este campo, El Salvador tiene programado cuatro grandes pagos de bonos que superan los $2,200 millones: 2025, 2027, 2029 y 2032.

La agencia proyecta que para el cierre de 2022 la deuda pública total supere los $25,324.4 millones, de los cuales 40 % se debe pagar dentro de 11 y 20 años y supone presiones en las finanzas públicas.
“El buen manejo de la deuda abrirá mercados a aquellos países con una mejor perspectiva de riesgo”, matiza Exor.

Ajustes.

Asimismo, celebra que El Salvador “está implementando ajustes” que se ven reflejados en una disminución del gasto del gobierno, que prevé cierre en -1.3 % en 2022, mientras que los ingresos totales (incluyendo los tributarios) crecen a una tasa del 10.3 %.

Exor recuerda que las proyecciones mundiales de crecimiento económico son cada vez más magras y El Salvador no escapa de la nube gris. Citando al Banco Central de Reserva (BCR), indicó que los escenarios para la economía nacional es que crezca 2.7 % entre 2024 y 2026, empujado por el sector exportador de bienes y servicios, así como la inversión privada.

Su proyección de crecimiento para El Salvador es de 2.4 %, inferior al 2.8 % que espera el BCR según la última actualización divulgada en diciembre del año pasado.

Los principales motores de la economía salvadoreña son las actividades de construcción, profesionales científicas y técnicas, además de información y comunicaciones.

El dato

El EMBI ha mostrado reducciones este año y se colocó el 26 de enero en 14.61 puntos. Si el país decidiera emitir nueva deuda, tendría que ofrecer como mínimo una tasa de interés del 15 %.