El despliegue de agentes armados, encapuchados y equipados con chalecos antibalas ha llevado a expertos en derecho internacional a comparar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos con un grupo paramilitar, por las tácticas utilizadas en redadas urbanas durante la administración del presidente Donald Trump.

Las imágenes de agentes del ICE patrullando ciudades estadounidenses con estética militar han tensionado los límites legales de la política migratoria.

“Campan a sus anchas por las calles. De algún modo se sienten libres para perfilar étnicamente a la gente y decir: ‘Pareces hispano, aumentan las probabilidades de que seas inmigrante ilegal’”, señaló a EFE Kenneth Manusama, experto en derecho constitucional e internacional.

La reciente muerte a tiros de Alex Pretti y Renee Good reactivó el debate sobre el uso de la fuerza y los límites legales de una agencia creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Para Manusama, ICE ahora opera con “un estilo mucho más paramilitar y una dirección política clara: deportaciones masivas; para eso necesitas una agencia masiva, y esa es ICE”.

El académico advierte sobre el riesgo de que la forma y función del ICE lo conviertan en un brazo represivo del Estado: “El hecho de que vayan equipados como militares, patrullen las calles y pidan documentos de forma aleatoria, siendo además un brazo del Gobierno, los convierte en un grupo paramilitar, algo muy de régimen autocrático”.

Agregó que algunos comparan su accionar con el de “la Gestapo alemana de la época nazi”, aunque aclaró que no llevan a la gente a centros de exterminio. “Quieren deportar, pero se ha concentrado claramente en personas negras y de piel oscura, eso es innegable”, afirmó.

Manusama también criticó que un joven de 18 años pueda ingresar al ICE tras solo ocho semanas de formación: “Es una receta para el desastre”, dijo, al advertir que muchos ingresan con posturas conservadoras extremas y actitudes agresivas hacia los inmigrantes.

Desde una perspectiva legal, el exabogado de la Corte Penal Internacional, James A. Godson, también expresó alarma por el patrón de denuncias acumuladas contra ICE.

“Hay litigios y numerosos informes sobre todo tipo de comportamientos abusivos y presuntas violaciones de la ley que, en conjunto, sugieren que se trata de una agencia que actúa de una manera que, para muchos, se asemeja a una fuerza paramilitar”, afirmó.

Godson identificó tres áreas críticas: el uso excesivo de la fuerza, las detenciones sin orden judicial y las condiciones inhumanas en los centros de detención, incluyendo desnudamientos sin justificación.

También señaló preocupaciones sobre las expulsiones a terceros países sin evaluación del riesgo, lo que podría constituir “una entrega forzosa” prohibida por el derecho internacional. Ya hay quejas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por deportaciones a Panamá y ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU por traslados a Costa Rica.

“No estoy sugiriendo que necesariamente se pueda presentar una demanda contra ICE ante un tribunal internacional”, aclaró Godson, pero subrayó que el derecho internacional ayuda a “entender lo que está ocurriendo”.

Ambos expertos concluyen que la rendición de cuentas será difícil y que el terreno principal de disputa será político. Mientras tanto, la administración Trump ha calificado a los manifestantes como “terroristas domésticos” y defiende que su accionar protege la seguridad nacional.