El Gobierno solicitó a la Asamblea Legislativa la autorización de un nuevo préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que suma $100 millones para que jóvenes en situación de vulnerabilidad continúen sus estudios en educación media y postsecundaria.
Los fondos se destinarán al “Programa de integración académica y comunitaria para jóvenes en El Salvador” que se ejecutaría en un plazo de cinco años, con actividades de refuerzo académico, cursos extracurriculares y orientación vocacional, así como becas en programas de «postsecundaria», transferencias económicas y apoyo financiero a la Dirección de Integración para un sistema de alerta temprana de riesgos de deserción en estudiantes.
El crédito deberá ser pagado en 23 años, tiene un periodo de gracia de 7.5 años y una comisión sobre saldo no desembolsado no mayor al 0.75 % por año a partir de los dos meses luego de la firma del contrato del crédito.
De acuerdo con el BID, según la propuesta de préstamo, en El Salvador de cada 100 estudiantes que inician primaria, 56 terminan noveno grado, 43 finalizan bachillerato, 16 ingresan a la universidad y solo 14 se gradúan de la universidad. Citando datos del Ministerio de Educación de 2025, el BID afirma que el 62 % de los egresados de centros escolares públicos «no continúa estudiando» y que más del 75 % deja de estudiar por «motivos económicos», ya sea que necesitan trabajar o el estudio les resulta demasiado costoso.
Este diagnóstico contenido en la propuesta de programa indica que El Salvador tiene tasas bajas de culminación del bachillerato respecto a América Latina y el Caribe, con un promedio de escolaridad de 8 años frente a 9 en esa región.
A ello le suma la baja escolaridad de la población retornada desde el extranjero, solo el 16 % de los jóvenes entre 15 y 29 años completaron bachillerato.
Así, el BID explica que la Dirección de Integración tiene un modelo con la «proyección de otorgar hasta 20,000 becas anuales» mediante convenios con instituciones públicas y privadas; y que el programa se enfocará en el «acompañamiento» para evitar el abandono en educación media y financiamiento de becas y seguimiento y alerta temprana de riesgos de deserción en el nivel «postecundario».
Según el BID, que aprobó el préstamo el 24 de junio, con el programa se aumentaría la tasa de graduación en educación media «de 75 % a 78 %», la tasa de transición en educación media a educación superior, del 50 % al 54 %, y la tasa de graduación en educación superior del 14 % al 16 %.
El programa tendría como meta 60,000 jóvenes beneficiarios o 12,000 anuales en cinco años, con transferencias económicas a 1,000 personas con discapacidad y 1,500 madres jóvenes. beneficiarios del programa serán 1,000 migrantes retornados con potencial de reintegración.
En lo que va del año, la Asamblea Legislativa ha recibido solicitudes de préstamos, títulos o garantías estatales crediticias que suman $1,556.4 millones, de los cuales $1,446.7 millones ya recibieron la autorización y la aprobación o ratificación de los contratos. Un préstamo del Fondo de Kuwait por $9.6 millones aún no ha sido ratificado, además del nuevo crédito del BID que inicia su proceso de aval legislativo.