La ciudad de Hialeah, en el condado Miami‑Dade (Florida, EE.UU.), anunció el  jueves un plan de emergencia para gestionar potenciales celebraciones masivas que podrían producirse tras una eventual “caída del régimen” en Cuba, ante la intensificación de la presión de Estados Unidos sobre la isla.

El alcalde de Hialeah, Bryan Calvo, explicó que los departamentos de policía y bomberos ya tienen listo un esquema de seguridad para recibir a al menos 10,000 personas en festividades espontáneas si se desata una oleada de festejos entre la amplia comunidad cubanoamericana que reside en la ciudad, donde cerca de tres cuartas partes de sus 300,000 habitantes son de origen cubano.

“La ciudad de Hialeah es la ciudad en los Estados Unidos donde hay más cubanos viviendo en estos momentos y también es la ciudad en todo el mundo donde viven más cubanos libres… estamos monitoreando muy de cerca la situación que está escalando en la isla de Cuba”, declaró Calvo, subrayando que su gobierno sigue la evolución de las condiciones sociales y de orden público en Cuba.

Aunque aclaró que no hay un evento planeado por la alcaldía, anticipó que “si pasa algo en los próximos días, semanas o meses va a haber demostraciones grandes en esta comunidad”, similar a las que se registraron en la vecina ciudad de Doral tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en el marco de la intervención de Estados Unidos en Venezuela.

“No sabemos exactamente qué va a ocurrir, cuándo o cómo va a ocurrir algo en la isla de Cuba, pero sabemos que no queda mucho tiempo… estamos monitoreando todas las demostraciones que están ocurriendo en esa isla”, agregó Calvo, enfatizando que la seguridad pública y el orden serán prioridades para garantizar celebraciones pacíficas.

Respuesta a la comunidad y política local

El plan refleja la creciente anticipación en sectores del sur de Florida —donde residen más de 1.5 millones de personas de origen cubano— ante un posible cambio en el contexto político de Cuba, que ha sido objeto de sanciones y presión diplomática por parte de la Administración del presidente Donald Trump.

Calvo indicó que su estrategia busca que cualquier celebración en Hialeah sea “una celebración pacífica, una celebración de orgullo del pueblo cubano”, y evitar acciones que puedan causar desórdenes o daños a personas o propiedades.

El alcalde también citó la declaración de “emergencia nacional” emitida por Trump la semana pasada sobre la “amenaza” que, según Washington, representa el régimen cubano, así como las medidas contra los países que suministran petróleo a la isla.

En este contexto, Calvo mencionó que la ciudad ha identificado alrededor de 280 negocios con posibles vínculos con Cuba y que se está revisando si algunos de ellos están incumpliendo la ley; a aquellos que se confirme su relación con el régimen se les podrían retirar o suspender licencias comerciales.

“El enfoque está en mantener la seguridad civil, pero cuando hablamos de lavado de dinero, obviamente, eso es un crimen”, explicó Calvo en declaraciones a EFE antes de la conferencia de prensa.