El técnico italiano sabe que está en la misma situación de entonces, porque el Real Madrid no espera a nadie y lo asume. Su futuro va a depender de que consiga ganar algún título, la Liga o la Champions, de aquí al final de la temporada, porque la Supercopa de España no cuenta y de la Copa del Rey fueron eliminados de manera lamentable dejando un mal sabor de boca al madridismo.
Ancelotti mantiene una relación fluida con Florentino Pérez, presidente madridista, y con la cúpula del club. Como todos los entrenadores que han pasado por la entidad blanca con el actual presidente, Ancelotti tiene voz pero no voto en la confección de la plantilla, que queda a cargo del máximo dirigente oídas las opiniones de sus asesores.
El italiano puede pedir refuerzos, pero llegarán o no dependiendo de si encajan en las necesidades del equipo, del perfil profesional del jugador, del precio y de si su imagen se puede rentabilizar y amortiza la inversión.