La creciente violencia en Haití provocó el desplazamiento de cerca de 1.5 millones de personas, alertó este viernes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que señaló que casi el 80 % de los afectados se encuentra actualmente fuera de la capital, Puerto Príncipe.

La organización detectó cambios en las tendencias de desplazamiento, principalmente por la concentración de personas en determinadas comunidades. Esta situación aumenta la presión sobre poblaciones «que ya tenían dificultades para satisfacer sus propias necesidades ahora soportan una carga aún mayor».

«Lo que estamos presenciando en Haití no es una crisis que pase de la fase de emergencia a la de recuperación. La violencia, los desplazamientos, la inseguridad alimentaria, los retornos forzados y los riesgos climáticos se están produciendo al mismo tiempo, lo que ejerce una enorme presión sobre las familias y las comunidades», advirtió la coordinadora principal de emergencias de la OIM en Haití, Elise Verron.

Uno de los ejemplos señalados por la organización es el departamento de Artibonite, en el noroeste haitiano, donde los desplazamientos aumentaron un 16 % entre mayo y agosto de 2026. Algunas zonas sufren «una inseguridad cada vez mayor, lo que está provocando nuevas oleadas de desplazamientos y reduciendo aún más las opciones seguras para las poblaciones afectadas».

La violencia también afecta a Kenscoff, cerca de Puerto Príncipe, donde ataques armados obligaron a más de 4,000 personas a abandonar sus hogares. La mayoría buscó refugio con familias de acogida o en seis centros situados en zonas vecinas de la capital.

A las dificultades para subsistir y al acceso insuficiente a servicios básicos se suma la exposición de Haití a huracanes, tormentas tropicales, inundaciones y deslizamientos de tierra. La OIM advirtió que estos fenómenos pueden aumentar la «vulnerabilidad» de cientos de miles de desplazados que permanecen en comunidades de acogida, asentamientos informales, campamentos colectivos y otras condiciones «precarias».

«Para las familias que ya se han visto desplazadas por la violencia, una gran tormenta podría desencadenar otra emergencia humanitaria. Muchos hogares cuentan con pocos recursos para hacer frente a nuevas crisis, y las comunidades que acogen a las familias desplazadas ya se encuentran sometidas a una presión considerable», recalcó la representante de la OIM en Haití.

Ante este panorama, la OIM solicitó $60 millones para atender a 6.4 millones de personas y reclamó una «inversión sostenida» que permita proporcionar asistencia vital, respaldar la recuperación, fortalecer los sistemas locales y ayudar a las comunidades a enfrentar los efectos de la inseguridad, los desplazamientos y las crisis relacionadas con el clima.