Nicaragua, gobernada por el dictador sandinista Daniel Ortega desde 2007 en medio de denuncias de fraude electoral y eliminación de la oposición, enfrenta tres posibles escenarios políticos tras la caída del gobernante venezolano, Nicolás Maduro, según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) divulgado este miércoles en Costa Rica.
El informe sostiene que la captura de Maduro por parte de Estados Unidos “representó un golpe estratégico para el andamiaje internacional que sostiene a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua”. De acuerdo con el centro de pensamiento, Venezuela fue un sostén clave en lo económico y político durante las últimas dos décadas, por lo que su caída marca un punto de inflexión en la crisis que el régimen enfrenta desde las protestas sociales de 2018.
El primer escenario plantea que el oficialismo logre afianzarse en el poder, pese a la falta de legitimidad interna y externa. En esta hipótesis, Murillo —con o sin Ortega en primera línea— consolidaría el control, conteniendo tensiones internas mientras el aparato represivo continúa como principal soporte del régimen.
Las elecciones de noviembre de 2027, bajo este panorama, volverían a celebrarse sin garantías democráticas. Aunque el Cetcam considera que es el escenario menos probable por el aislamiento internacional y la presión de Estados Unidos, advierte que no puede descartarse.
El segundo escenario describe una transición controlada desde el propio régimen o por figuras cercanas al “orteguismo”, con ajustes limitados que preserven intereses como la impunidad y el patrimonio acumulado. La represión adoptaría formas menos visibles y parte de la oposición aceptaría concesiones parciales. En este caso, los comicios de 2027 incluirían reformas superficiales y la participación de fuerzas previamente filtradas.
El informe sugiere que esta vía podría implicar negociaciones con actores del régimen distintos a la familia Ortega-Murillo, aunque señala que Nicaragua tendría poco margen de oferta estratégica más allá de revertir concesiones a empresas chinas o retirar presencia rusa.
El tercer escenario contempla una transición democrática impulsada por la presión internacional y la acción de fuerzas prodemocráticas internas. Bajo esta opción, el régimen se vería obligado a restituir libertades, organizar elecciones transparentes y observadas en 2027, y abrir paso a una reconstrucción institucional.
El análisis recuerda que el 3 de enero fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas y los trasladaron a Nueva York, donde enfrentan un proceso por narcotráfico, un hecho que alteró el equilibrio regional.