Durante tres horas, la fe en el Todopoderoso se apoderó de los ocho kilómetros que divide al distrito de Texistepeque del cantón Guarnecia, en Santa Ana, y que fueron recorridos por decenas de feligreses para pedir lluvias para los cultivos, en medio de la sequía que el país atraviesa.
Este jueves, la parroquia de San Esteban de Texistepeque realizó un acto penitencial para pedir lluvias al creador, luego que los agricultores perdieran sus cosechas.
Según el padre Hilario Morán, convocaron a 42 comunidades para mostrarle arrepentimiento a Dios por los pecados.
«Hoy vamos a celebrar misa, hemos salido a la 1:00 de la tarde, de tiempo hemos hecho las tres horas (en el recorrido) y esto lo estamos ofreciendo para pedir a Dios por la lluvia…no se han logrado las cosechas, algunas, poquitas, pero lo demás no», explicó el sacerdote al finalizar la penitencia.
Bajo el intenso sol y el calor que caracteriza a Texistepeque, también caminó doña Elsa de Guzmán, de 75 años, quien es miembro de la Congregación Legión de María, de Texistepeque, desde hace siete años.
Con paso firme y una sombrilla que la protegía del inclemente astro rey, sostiene que la penitencia es para pedir «al Señor que nos mande la lluvia, porque muchos cultivos se han secado».
La septuagenaria también pedía a Dios darle fuerza para poder terminar su penitencia.
Decenas de texianos caminaron con el mismo fin luego de tener semanas sin percibir lluvia; esa zona del país, a pesar de estar cerca de lugares frescos como el Bosque El Imposible, no ha registrado lluvia según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Pero la parroquia de San Esteban no fue la única donde la fe caminó, también lo hicieron otras como la de San Ildefonso, en San Vicente, el pasado miércoles, donde las plegarias fueron escuchadas y una torrencial lluvia les acompañó en parte de su procesión.
Otras seis parroquias también realizaron eventos y algunas harán rezos, misas y procesiones este viernes con la petición a Dios de mandar lluvia, tales como la parroquia Señor de Ostúa, San Pedro Apóstol, y la parroquia Virgen de Guadalupe, las tres de Metapán. A estas se sumó la parroquia San Mateo Apóstol de Sesori, en San Miguel.
El Salvador y toda la región sufren ya los efectos del fenómeno del Niño, el cual, se caracteriza por la disminución de lluvias, sequías y aumento de temperaturas, luego que el océano Pacífico se caliente.
En El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ya registra tres sequías meteorológicas, la última desde el 7 de agosto, la cual, ha recrudecido especialmente en la zona oriental y parte de la paracentral.
La falta de lluvia ya provoca el descenso de los caudales como el lago de Güija, el río Lempa y la laguna de Alegría. El pasado 25 de agosto, Protección Civil emitió una alerta roja por la sequía y ayer, el subdirector de Protección Civil explicó que la alerta activó las comisiones municipales para trabajar con el Ministerio de Agricultura y avisar sobre los efectos en los territorios.
A pesar de las alertas y los avisos científicos, los habitantes de Texistepeque, Metapán, San Ildefonso y Sesori tienen la convicción que existe un Todopoderoso capaz de mandar diluvios si la petición se hace con fe y arrepentimiento.
