La  incautación de 375 kilos de droga en la zona costera del país esta semana confirma que El Salvador ha asumido con seriedad y determinación el combate al narcotráfico transnacional. La operación ejecutada por la Sección Táctica Operativa de Reacción Marítima (STORM), que permitió interceptar una embarcación en la bocana del río Jiboa y capturar a dos involucrados, es una muestra clara de la capacidad operativa y de inteligencia que hoy poseen las instituciones de seguridad.

Más allá del decomiso —valorado en aproximadamente 9.4 millones de dólares— el mensaje que envía el Estado es contundente: el territorio salvadoreño ya no es un espacio permisivo para las redes del crimen organizado. La interceptación de una lancha que se desplazaba desde Nicaragua hacia Guatemala evidencia que las autoridades no solo vigilan el territorio nacional, sino que actúan con una visión regional, entendiendo que el narcotráfico no reconoce fronteras.

El Salvador debe evitar, con todo el esfuerzo de sus autoridades, que el país sufra los problemas de narcotráfico de Honduras y Guatemala, donde bandas de narcotraficantes presumen de controlar territorios.

Los resultados acumulados durante 2025 refuerzan esta percepción positiva. La incautación de 25 toneladas de droga, con un valor estimado de 620 millones de dólares, refleja un esfuerzo sostenido y estratégico que golpea directamente las finanzas de las organizaciones criminales. Cada cargamento decomisado no solo evita que sustancias ilícitas lleguen a su destino final, sino que debilita las estructuras que históricamente han generado violencia, corrupción e inseguridad en la región.

Estos logros no solo fortalecen la seguridad nacional, sino que también envían un mensaje de confianza a la ciudadanía y a la comunidad internacional. El combate antidrogas en El Salvador avanza con resultados tangibles, consolidando un modelo que prioriza el control territorial, la cooperación y la acción firme contra quienes intentan utilizar al país como ruta del crimen.